El cambio climático pone en riesgo el estilo de vida tradicional del mundo

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Periódico La Jornada
Viernes 20 de febrero de 2026, p. 6

Ilulissat. Jørgen Kristensen creció en un pueblo del norte de Groenlandia, y sus amigos más cercanos eran los perros de trineo de su padrastro. La mayoría de sus compañeros de clase eran inuits de cabello oscuro; él era diferente. Cuando lo acosaban en la escuela por su cabello claro –herencia de su padre danés del continente al que nunca conoció–, los perros acudían a él.

La primera vez que salió solo a pescar sobre el hielo con sus animales, fue cuando tenía nueve años. Ellos alimentaron el inicio de un amor de por vida y la carrera de Kristensen como campeón groenlandés de trineo de perros en cinco ocasiones.

“Yo era apenas un niño. Pero muchos años después, empecé a pensar en por qué amo tanto a los perros”, contó Kristensen, de 62 años, a Ap.

“Los perros fueron un gran apoyo”, agregó. “Me levantaban el ánimo cuando estaba triste”.

Durante más de mil años, los perros han tirado de trineos a través del Ártico para los cazadores de focas y pescadores inuits. Pero este invierno, en la ciudad de Ilulissat, unos 300 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, no es posible hacerlo.

En lugar de deslizarse sobre la nieve y el hielo, el trineo de Kristensen rebota sobre tierra y roca. Señalando las colinas, comentó que es la primera vez que recuerda que no haya habido nieve –ni hielo en la bahía– en enero.

El aumento de las temperaturas en Ilulissat provoca que el permafrost se derrita, que los edificios se hundan y que las tuberías se agrieten, pero también tiene consecuencias que se extienden al resto del mundo.

El cercano glaciar Sermeq Kujalleq es uno de los más activos y de los que se mueven más rápido del planeta, y envía más icebergs al mar que cualquier otro glaciar fuera de la Antártida, según la Unesco, la organización cultural de Naciones Unidas. A medida que el clima se calienta, el glaciar ha retrocedido y se ha desprendido de bloques de hielo más rápido que nunca, lo que contribuye de manera importante al aumento del nivel del mar desde Europa hasta las islas del Pacífico, de acuerdo con la NASA.

El deshielo podría revelar yacimientos no explotados de minerales críticos. Muchos groenlandeses creen que por eso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convirtió su isla en un foco geopolítico con sus exigencias de poseerla y sus anteriores insinuaciones de que el país norteamericano podría tomarla por la fuerza.

En la década de 1980, las temperaturas invernales en Ilulissat solían rondar menos 25 grados Celsius, indicó Kristensen.

Pero hoy día, explicó, hay muchos días en los que la temperatura está por encima del punto de congelación, y a veces puede alcanzar 10 grados Celsius.

Kristensen señaló que ahora tiene que recoger nieve para que los perros beban durante un trayecto porque no hay a lo largo de la ruta.

Aunque los groenlandeses siempre se han adaptado –y podrían fabricar trineos de perros con ruedas en el futuro–, la pérdida del hielo los afecta profundamente, afirmó Kristensen, quien ahora dirige su propia empresa y muestra a los turistas su tierra natal ártica.

“Si perdemos el trineo de perros, estamos perdiendo grandes partes de nuestra cultura. Eso me asusta”, declaró a Ap, apretando los labios y con lágrimas en los ojos.

En invierno, los cazadores deberían poder llevar a sus perros muy adentro sobre la banquisa, explicó Kristensen. Las capas de hielo actúan como “grandes puentes” que conectan a los groenlandeses con las zonas de caza, pero también con otras comunidades inuits a lo largo del Ártico en Canadá, Estados Unidos y Rusia.

“Cuando antes llegaba la banquisa, nos sentíamos completamente abiertos a lo largo de toda la costa y podíamos decidir adónde ir”, relató Kristensen.

Este enero, no hubo hielo en absoluto. Conducir un trineo de perros sobre el hielo es como estar “completamente sin límites, como en la autopista más larga y ancha del mundo”, describió. No tener eso es “una pérdida muy grande”.

▲ Iceberg flotando en la bahía de Disko, en Ilulissat, Groenlandia. Y perros de trineo de la región.Foto Ap

Hace varios años, el gobierno de Groenlandia tuvo que brindar apoyo financiero a muchas familias en el extremo norte de la isla después de que la banquisa no se congelara lo suficiente como para permitir la caza, indicó Sara Olsvig, presidenta del Consejo Circumpolar Inuit.

El clima más cálido también hace que la vida sea más peligrosa para los pescadores que han cambiado sus trineos de perros por embarcaciones, porque hay más lluvia en lugar de nieve, explicó Morgan Angaju Josefsen Røjkjær, socio comercial de Kristensen.

Cuando cae nieve y se comprime, queda aire atrapado entre los copos, lo que da al hielo su brillante color blanco. Pero cuando la lluvia se congela, el hielo que se forma contiene poco aire y se ve más como vidrio.

Un pescador puede ver el hielo blanco e intentar evitarlo, pero el formado por la lluvia adquiere el color del mar, y eso es peligroso porque “puede hundirte o hacerte caer de tu embarcación”, advirtió Røjkjær.

El cambio climático, sostuvo Olsvig, “nos afecta profundamente”, y se amplifica en el Ártico, que “se calienta de tres a cuatro veces más rápido que el promedio mundial”.

Contaminación

A lo largo de su vida, el glaciar Sermeq Kujalleq ha retrocedido unos 40 kilómetros, señaló Karl Sandgreen, director del Centro del Fiordo de Hielo de Ilulissat, dedicado a documentar el glaciar y sus icebergs.

Al mirar por la ventana hacia colinas que normalmente estarían cubiertas de nieve, Sandgreen describió la roca de la montaña expuesta por el deshielo y un valle dentro del fiordo que antes estaba cubierto de hielo, donde “ahora no hay nada”.

La contaminación también acelera el deshielo, afirmó Sandgreen, al describir cómo el Sermeq Kujalleq se derrite de arriba hacia abajo, a diferencia de los glaciares de la Antártida, que en gran medida se derriten de abajo hacia arriba a medida que aumentan las temperaturas del mar.

Esto se agrava por dos factores: el carbono negro u hollín expulsado por los motores de los barcos, y los residuos de las erupciones volcánicas. Cubren la nieve y el hielo con material oscuro y reducen el reflejo de la luz solar; en cambio, absorben más calor y aceleran el derretimiento. El carbono negro ha aumentado en las últimas décadas con el crecimiento del tráfico marítimo en el Ártico, y la cercana Islandia tiene erupciones volcánicas periódicas.

Muchos groenlandeses dijeron a la Ap que, en su opinión, el deshielo es la razón por la que Trump –un líder que ha calificado el cambio climático como “la mayor estafa de la historia”– quiere poseer la isla.

“Su agenda es apoderarse de los minerales”, afirmó Sandgreen.

Desde que Trump regresó al cargo, menos climatólogos de Estados Unidos han visitado Ilulissat, comentó Sandgreen. El presidente estadunidense necesita “escuchar a los científicos”, que documentan el impacto del calentamiento global, añadió.

Kristensen dijo que intenta explicar las consecuencias del calentamiento global a los turistas a los que lleva en paseos en trineo de perros o en visitas a los icebergs. Señaló que les cuenta que los glaciares de Groenlandia son tan importantes como la selva amazónica en Brasil.

Las cumbres internacionales, como las conversaciones climáticas de las Naciones Unidas en noviembre en la ciudad de Belém, puerta de entrada a la Amazonia, cumplen una función, pero es igual de importante “enseñar a los niños de todo el mundo” la importancia del hielo y los océanos, junto con materias como matemáticas, expresó Kristensen.

“Si no empezamos con los niños, en realidad no podemos hacer nada para ayudar a la naturaleza. Sólo podemos destruirla”, afirmó Kristensen.

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