▲ El SoFi Stadium, en Los Ángeles, es uno de los recintos que recibirá partidos mundialistas y dada su alta tecnología ofrece más que sólo una experiencia deportiva.Foto SoFi Stadium
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Sábado 21 de febrero de 2026, p. a10
Durante las primeras ediciones de la Copa Mundial, los estadios de futbol eran estructuras de cemento y acero que despertaban sólo cuando un árbitro soplaba el silbato para un partido. Aquellos gigantes mudos, tan imponentes, pero estáticos a la vez, descubrían la mayoría de sus problemas cuando algo dejaba de funcionar. Los ingenieros hablaban de la resistencia de materiales, del flujo de drenaje o fallas en el consumo eléctrico, porque la seguridad y la infraestructura dependía sólo de ellos. Los recintos de ahora, en cambio, traspasan el plano deportivo, se convierten en centros de eventos multiusos que personalizan la experiencia del usuario a través de la tecnología, explica a La Jornada Joaquín Martin, director ejecutivo de las Américas en la firma tecnológica Nomadar.
A diferencia de los antiguos templos de concreto, cuya única ventana al mundo exterior era la repetición de una jugada en una pantalla gigante, las sedes mundialistas del próximo verano –SoFi Stadium (Los Ángeles), Mercedes-Benz (Atlanta), Estadio Azteca (Ciudad México) y BBVA (Monterrey), entre otras– operarán como gigantescos centros de datos. Una red invisible de sensores, cámaras de reconocimiento y análisis de flujo de personas permitirá que los bloques de hormigón se transformen en una entidad digital para los más de 6 millones de aficionados que asistirán al torneo, según datos de la FIFA. No es sólo que la ingeniería de dichas construcciones adapten su capacidad a un solo espectáculo, sino que a futuro pasarán a ser una nueva unidad de negocio.
“En mayor o menor medida, los estadios se han convertido en centros multiusos. Albergan conciertos, festivales, conferencias o eventos de cualquier otro tipo que no son exclusivos del deporte”, señala el especialista. “Al mismo tiempo, también existe un componente social, porque se construyen áreas de compras, hoteles, zonas de hospitalidad y servicios a los que se añade una capa de tecnología. Los nuevos recintos, por tanto, nacen como infraestructuras inteligentes, lo cual tiene un impacto en la experiencia del usuario al combinar datos, videos, aplicaciones que hacen uso de la inteligencia artificial, pero también en el presupuesto de los dueños. Es una tendencia global. México está a la vanguardia en cuanto al respaldo del aficionado, es un referente, pero puede generar incluso más oportunidades”.
De acuerdo con la empresa global de entretenimiento Live Nation, la cartera de espectáculos en estadios deportivos de Estados Unidos aumentó 60 por ciento al cierre de 2025. Cada concierto generó un ingreso promedio de 7 a 10 millones de dólares por ven-ta de boletos, mientras el consumo de alimentos, bebidas y estacionamiento alcanzó entre 2 y 4 millones de dólares adicionales. En el caso de los modernos recintos de la Major League Soccer, las ganancias por actos masivos ajenos al futbol representan hasta 25 y 30 por ciento de la facturación anual operativa, indica el informe más reciente del Sports Business Journal.
“Aunque las nuevas generaciones nacen con la tecnología ya integrada: acceden a redes sociales, utilizan aplicaciones de transporte y hospedaje, pero la modernización no siempre es fácil por temas presupuestarios”, agrega Martin. “Muchas veces depende de las ciudades y los proyectos, si se trata de una infraestructura ya existente o de reciente construcción. La adaptación de un estadio común a un centro de entretenimiento multiusos conlleva una inversión, pero con la entrada de grandes empresas tecnológicas y de telecomunicación aparecen también otros elementos como la ciberseguridad, el tráfico de datos y una movilidad eléctrica cada vez más desarrollada a través del modelo de patines o scooters, donde se aplica tecnología de geolocalización y conectividad”.
La Federación Mexicana de Futbol informó que las inversiones en las ciudades sede de la Copa 2026 –Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey– ascenderán a 8 mil 446 millones de dólares en mejora de transporte, aeropuertos, estadios y obras urbanas. En diciembre de 2022, Bad Bunny realizó una gira por México, con fechas en el estadio Azteca y el BBVA de Monterrey, que dejó una derrama de más de 435.5 millones de dólares, según infor-mes del sitio especializado Pollstar. Los dos recintos albergarán el torneo en el verano, aunque, a diferencia del regiomontano, inaugurado en 2015 y considerado uno de los más modernos del país, el ahora estadio Banorte sigue en camino a cumplir los nuevos estándares de la FIFA.
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