▲ El suizo dijo que a la FIFA no le corresponde entregar premios de la paz.Foto Afp
De La Redacción
Periódico La Jornada
Martes 24 de febrero de 2026, p. a11
Una sombra se cierne sobre la cúpula de la FIFA. No sólo critica la organización del Mundial y califica de “miseria” la distribución de partidos, sino que además denuncia una excesiva politización del torneo bajo la influencia del presidente de Estados Unidos, el país que expuso en 2015 una extensa red de sobornos, fraude y lavado de dinero que involucró a altos funcionarios que estuvieron bajo su orden. Se trata de Joseph Blatter, ex titular del máximo organismo del futbol, quien sigue mostrando su desacuerdo respecto a los cambios estructurales impulsados por Gianni Infantino, su sucesor en el cargo.
“Es una miseria lo que le dan a Canadá y México. Uno pensaba que tendrían aproximadamente la misma cuota de partidos. Esto no beneficia al desarrollo del futbol”, declaró a Radio Canadá cuando faltan menos de cuatro meses para el inicio de la Copa. “La intervención del presidente Trump en los asuntos del Mundial es lo peor que le ha pasado a la FIFA, no hay oposición”.
Para Blatter, el origen del desequilibrio no es una cuestión deportiva, sino política. Señala directamente al mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, por establecer una alianza estratégica con la FIFA que desplaza los intereses de los aficionados por agendas externas. De los 104 encuentros totales, 78 se jugarán en suelo estadunidense mientras que Canadá y México sólo albergarán 13 cada uno.
“Nunca hemos visto nada igual”, sostuvo el ex dirigente de 89 años. “No le corresponde a la FIFA otorgar premios de la paz ni participar en proselitismo. El futbol es un evento social y cultural, no una herramienta del Estado”. Al mismo tiempo, Blatter hizo mención a las políticas migratorias que enfrentan ciudadanos extranjeros en diferentes sectores de Estados Unidos. Recordó los llamados al boicot del torneo y los beneficios que tendrá el gobierno estadunidense a través de este deporte.
“No se debería de organizar un Mundial en un país que no otorga visas a todos los espectadores”, subrayó. “¿Mil dólares por un partido? Es indignante, absurdo. En esta edición, el gran ganador será Estados Unidos, no los aficionados. Existe una política difamatoria de ese país contra todo lo extranjero. Es simplemente ‘América primero’ y eso es triste para el valor de este deporte. La Copa no es una máquina tragamonedas, pero en eso se ha convertido”.
El suizo, vinculado al caso conocido como FIFAgate, tuvo tiempo para defenderse. Sostuvo que la ofensiva judicial en aquel entonces fue una reacción a la derrota de la candidatura estadunidense en las designaciones de Rusia y Qatar como sedes de los Mundiales de 2018 y 2022. “En aquel entonces, la gente decía: ¿quién es el presidente de la corrupción? Blatter. Eso se debe al deseo de venganza de Estados Unidos, pero la FIFA no es la corrupción en sí misma. No soy responsable de la corrupción de otros”.
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