El lugar donde la NASA busca vida extraterrestre en nuestro Sistema Solar | National Geographic

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By ndh
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Pero, aunque el resultado fue tentador, el experimento no reprodujo de forma consistente los mismos resultados en pruebas posteriores. Además, a medida que los científicos aprendieron más sobre la química del suelo marciano, quedó claro que los compuestos abióticos comunes en Marte podrían haber liberado los misteriosos gases detectados por Viking.

En la actualidad, los resultados se consideran, en el mejor de los casos, inconclusos, y se han propuesto muchas posibles explicaciones abióticas. En cualquier caso, todo el episodio desató una controversia que duró décadas sobre si la misión realmente encontró extraterrestres

“Todavía no entendemos del todo lo que ocurrió, lo cual es un poco impactante si lo piensas bien”, reflexiona McMahon. “Fue un experimento defectuoso, propenso tanto a falsos positivos como a falsos negativos”.

Westall cree que es probable que haya una explicación no biológica para el misterio del Viking, como la presencia de compuestos reactivos en el suelo marciano capaces de producir los gases detectados. Pero añade que “podríamos llevarnos una sorpresa”.

“Es muy difícil decirlo con certeza absoluta”, sostiene. “Mi impresión es que el análisis fue interesante, pero simplemente no disponemos de datos suficientes para afirmar que fuera un indicio de rastros de vida existente“.

Avancemos dos décadas: en 1996, el presidente Bill Clinton anunció el “posible descubrimiento de vida en Marte” después de que los científicos identificaran unas extrañas estructuras en un meteorito marciano que cayó en la Antártida, conocido como Allan Hills 84001. Aunque los investigadores especularon inicialmente que las estructuras podrían ser “restos fósiles de una biota marciana del pasado”, ahora existe un consenso generalizado de que pueden explicarse por la geoquímica abiótica.

La historia del meteorito Allan Hills se ha considerado a menudo como una advertencia sobre las conclusiones precipitadas, pero también contribuyó a estimular el interés público y la inversión académica en la búsqueda de vida en otros lugares.

“A pesar de que sus interpretaciones eran erróneas, el estudio supuso un gran avance para el campo de la astrobiología“, asegura Westall. “Ahora, treinta años después de la publicación de ese artículo, sabemos mucho más”.

Más allá de la búsqueda de signos de vida en la superficie de otros mundos, los científicos miran cada vez más hacia los cielos de planetas lejanos en busca de compuestos químicos atmosféricos que puedan indicar actividad biológica.

En 2021, un equipo informó de la detección de fosfina, un compuesto de origen tanto biótico como abiótico, en la atmósfera de Venus. A principios de 2025, otro equipo informó de una posible biofirma atmosférica en el exoplaneta K2-18b, situado a unos 124 años luz de la Tierra. Ambos resultados generaron una fuerte reacción e inspiraron investigaciones sobre explicaciones no biológicas, lo que probablemente será un tema común en los próximos años a medida que profundicemos en los cielos extraterrestres.

“Apenas hemos empezado a explorar la superficie de la química de las atmósferas de los exoplanetas”, reconoce McMahon. “La forma en que vamos a encontrar vida comienza con una observación que no podemos explicar, y luego el verdadero trabajo consiste en descubrir todas las explicaciones y realizar la investigación científica”.

En ese sentido, el descubrimiento de Perseverance sobre las reacciones redox es emocionante, pero solo es el comienzo de una nueva historia, no el final. El plan final es enviar otra nave espacial a Marte para recoger las muestras de Perseverance y traerlas de vuelta a la Tierra, donde podrán ser examinadas a fondo. Este esfuerzo podría revelar si Perseverance ya ha descubierto vida extraterrestre, aunque la iniciativa de recuperar las muestras se ve amenazada por los recortes propuestos por la actual administración a la NASA.

Quizás algún día podamos identificar claramente una verdadera biofirma extraterrestre, resolviendo por fin el gran enigma de si estamos solos en el universo. Pero es probable que necesitemos mucha paciencia y dedicación para alcanzar ese hito.

“Sería tremendamente emocionante”, considera Westall sobre el posible descubrimiento de vida extraterrestre. “Pero creo que probablemente será como buscar una aguja en un pajar”.

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