Los osos del mar de Barents, en torno a Svalbard, han sido objeto de estudio mediante un seguimiento anual cada primavera desde 1987. Para los científicos, disponer de datos a largo plazo como estos, con mediciones periódicas, es una mina de oro, ya que les permite detectar patrones y tendencias. En este caso, observaron que la población parecía estable, a pesar de que esta región estaba perdiendo hielo dos veces más rápido que otros hábitats de osos polares.
Para averiguar qué podía estar pasando, los investigadores analizaron el tamaño corporal y la circunferencia torácica de 770 osos polares adultos capturados durante este seguimiento entre 1992 y 2019. Los osos polares más delgados, con menos reservas de grasa para superar los momentos difíciles, pueden ser una señal de alerta temprana de una población en dificultades, por lo que el estado físico puede indicar cómo le va a una población.
Basándose en otras poblaciones, los científicos esperaban ver que los osos adelgazaran a medida que disminuía el hielo marino. “Yo mismo he visto, estando en Svalbard, que el hielo marino ha desaparecido muy, muy rápido”, comenta el autor principal del artículo, Jon Aars, científico sénior del Instituto Polar Noruego. “Sería natural esperar que [la pérdida de hielo marino] tuviera un efecto negativo en los osos, incluyendo su condición física”.
Sus nuevos hallazgos revelaron lo contrario. El estado físico de los osos empeoró entre 1995 y 2000, antes de mejorar nuevamente, a pesar de que la región estaba perdiendo rápidamente el hielo marino después del año 2000. “Me sorprendió un poco descubrir que, en realidad, había aumentado en lugar de disminuir”, reconoce Aars. “Es una buena noticia que hayan sabido adaptarse tan bien, a pesar de que en ningún otro lugar del Ártico el hielo marino está desapareciendo a este ritmo”.
Esto no significa que los osos no se vean afectados por el cambio climático. Se han visto obligados a pasar más tiempo en tierra cazando alimentos menos energéticos, como huevos de aves marinas, y a nadar más entre los terrenos de caza y de apareamiento. También han perdido importantes zonas de hibernación. “La buena noticia es que siguen gozando de buena salud”, celebra el científico.
Una explicación de su éxito podría ser que, mientras que los osos de muchas otras poblaciones no cazan en tierra (el gasto energético no compensa las calorías que obtienen), los osos de Svalbard comen más animales terrestres que en el pasado.
Estos osos polares “tienen alternativas que no siempre tienen en otras zonas”, detalla Aars. Por ejemplo, cazan renos, cuya población ha aumentado tras recuperarse de la caza excesiva por parte de los seres humanos. Los renos proporcionan alimento durante el verano, cuando los osos polares suelen ayunar.
Otra posibilidad podría ser que la reducción del hielo marino esté obligando a las focas anilladas a agruparse en grupos más densos alrededor de los restos de hielo, lo que las hace más fáciles de cazar.
Sea cual sea la razón, lamentablemente esta noticia no es tan positiva como parece. “Creo que es un pequeño rayo de esperanza”, dice Alice Godden, investigadora asociada sénior de la Universidad de East Anglia en Inglaterra, que no participó en el estudio.
Godden cree que las perspectivas a largo plazo para los osos probablemente no sean buenas. “La disponibilidad de alimentos será realmente el factor determinante para su supervivencia”, subraya, y añade que la cantidad de alimentos de que disponen depende de la rapidez con la que aumenten las temperaturas como consecuencia de las emisiones de carbono.
Los autores del estudio advierten que, en algún momento, el ecosistema superará un punto de inflexión y podría sufrir cambios graves e irreversibles. “En el futuro, será más difícil ser un oso polar en Svalbard”, afirma Aars.
Los resultados fueron especialmente inesperados porque las investigaciones han demostrado que la supervivencia de otros osos, especialmente en la bahía occidental de Hudson y el sur del mar de Beaufort, en el Ártico canadiense, disminuye cuando hay menos hielo marino. Sin embargo, según los expertos, no sirve de nada comparar a los osos que luchan por sobrevivir con los que prosperan. “Cada subpoblación de osos va a ser bastante diferente”, advierte Godden. “Hay que contextualizar todo dentro de su hábitat local”.
Recientemente, ha descubierto que los cambios genéticos podrían estar ayudando a los osos del sur de Groenlandia a adaptarse a un clima que se calienta rápidamente. “Observamos cambios en la expresión génica relacionados con el metabolismo de las grasas, la tolerancia térmica y algunos vínculos con el envejecimiento”, explica. Se pregunta si los cambios en el ADN de los osos de Svalbard podrían explicar por qué también están prosperando.
Aunque estos osos polares se encuentran actualmente en buen estado, eso no continuará si el hielo desaparece por completo, aclara Aars: “No hay osos polares en ningún lugar donde no haya hielo marino durante parte del año”.
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