Madrid/La historia del tornillo cortical de 4,5 milímetros “adaptado” en Sancti Spíritus ha sido presentada por la propaganda oficial cubana como una proeza de la inventiva médica. Pero, leída con rigor, la noticia describe un sistema sanitario incapaz de garantizar un insumo ortopédico básico y obligado a transformar un implante en otro para poder operar fracturas de cadera. ¿Estamos ante una verdadera innovación médica o ante una medida desesperada, técnicamente riesgosa y políticamente maquillada como un logro?
El propio doctor Audrey Gutiérrez López, consultado por medios espirituanos, lo reconoce con franqueza: “el país lleva cierto tiempo sin poder adquirir estos tornillos”. También admite que “en muchas provincias del país se dejó de operar durante un tiempo determinado” y que “en estos momentos hay muchas provincias que no operan porque no existe el tornillo”. Los medios estatales, sin embargo, evitan poner el foco en la interrupción de cirugías por falta de un dispositivo estándar y prefieren presentar la respuesta a la carencia como un “logro ingenioso” de la ciencia cubana.
La solución descrita consiste en tomar un tornillo de esponjosa –diseñado específicamente para fijarse en el hueso esponjoso, que es la parte interna, más blanda y porosa del hueso–, y mecanizar su vástago liso para convertirlo en un tornillo cortical de 4,5 mm –concebido para fijarse en el hueso cortical, es decir, la capa externa del hueso, que es más dura y compacta–. El médico insiste en que “no estamos haciendo un material nuevo” y que solo se trata de “una adaptación”. Pero, desde el punto de vista de la seguridad de los implantes, esa distinción es frágil.
/ Cubadebate
Un cirujano cubano consultado por este diario pone el énfasis en los materiales. “Hay razón para alarmarse”, advierte el especialista, radicado en España. “El acero para uso en humanos en procedimientos quirúrgicos es un tipo especial de acero, con una composición específica, y está sujeto a normativas concretas que deben cumplir unos estándares mínimos. De hecho, la tendencia actual es que los dispositivos de acero quirúrgico sean temporales. Para procedimientos más complejos y permanentes se prefiere el titanio”.
La pregunta, por tanto, no es si el tornillo original era biocompatible, sino si después de ser mecanizado, roscado, pulido y esterilizado conserva las propiedades exigidas para un implante sometido a carga dentro del hueso.
La ortopedia contemporánea ha aprendido, a veces con costos humanos elevados, que ningún material implantable debe asumirse seguro por analogía. Incluso tecnologías fabricadas industrialmente y utilizadas en países con sistemas regulatorios robustos pueden revelar daños a mediano plazo. Esas experiencias obligan a mirar con mayor cautela un tornillo quirúrgico remanufacturado en Cuba a partir de otro implante, sin que se hayan hecho públicos ensayos independientes de fatiga, corrosión, esterilidad, biocompatibilidad y seguimiento clínico.
Otro especialista –esta vez europeo– que también conversó con 14ymedio, admite no comprender el porqué de esa innovación. “Más que audaz, me parece temerario”, expresa. “Me cuesta entender por qué lo hacen; supongo que se debe a las limitaciones del embargo”, aunque admite no estar familiarizado con el contexto cubano. Finalmente pregunta: “¿No repiten siempre en Cuba que son una potencia médica?”.
El argumento del embargo tampoco sostiene, por sí solo, la explicación oficial
No obstante, el argumento del embargo tampoco sostiene, por sí solo, la explicación oficial. Las sanciones estadounidenses complican pagos, bancos, seguros, logística y proveedores, pero no prohíben de forma absoluta la exportación de dispositivos médicos a Cuba. El Código de Regulaciones Federales de Estados Unidos, en su sección 746.2, establece que las exportaciones de medicamentos y dispositivos médicos a Cuba “serán generalmente aprobadas”, salvo excepciones específicas.
Además, el tornillo cortical de 4,5 mm no es una pieza exótica ni inalcanzable en el mercado internacional. En India se ofrecen tornillos corticales de 4,5 mm desde 35 rupias (0,40 dólares) por unidad en algunos proveedores mayoristas. Otros fabricantes indios los ofertan a 50 rupias por pieza. En mercados secundarios o distribuidores occidentales, tornillos Synthes de 4,5 mm aparecen por 7, 10, 12, 20 o 31 dólares, según longitud, marca, condición y canal. Incluso en el ámbito veterinario europeo, tornillos de 4,5 mm se comercializan alrededor de 5 euros por unidad. Son precios de referencia –pueden variar según certificación, esterilidad, proveedor, volumen, flete y trámites regulatorios–, pero bastan para mostrar que no se trata de una tecnología rara ni prohibitivamente costosa.
Mientras, los familiares en Cuba terminan comprando los mismos materiales en el mercado negro. El propio Gutiérrez López lo reconoce: “hay muchos familiares que tienen que salir a comprar en el mercado negro este tipo de material de osteosíntesis”; y añade que otros “no pueden”, por lo que “no pueden operar a su paciente”. También admite que el tornillo llegó a costar más de 10.000 pesos en el mercado informal.
“No se puede tratar una cadera humana como se trata la caldera de una termoeléctrica”
Un tercer especialista consultado por este diario, esta vez dentro de Cuba, empatiza con sus colegas en Sancti Spíritus y su búsqueda de soluciones, pero mantiene sus reservas. “No se puede tratar una cadera humana como se trata la caldera de una termoeléctrica”, advierte el doctor. “Modificar la geometría de un tornillo quirúrgico cambia la superficie, la rosca, los puntos de concentración de tensión, el comportamiento frente a la fatiga, la interacción con placa y hueso, y potencialmente la resistencia a la corrosión y a la contaminación”.
“Los riesgos para el paciente son reales”, asegura el especialista. “Llamar ‘maravilla’ o ‘milagro’ a un tornillo improvisadamente adaptado es, cuando menos, irresponsable”.
La literatura internacional también ofrece razones para desconfiar de estas prácticas. Un estudio clásico sobre fallos por fatiga en tornillos corticales encontró que todos los tornillos analizados fallaron en la raíz de la rosca, precisamente una zona crítica cuando se mecaniza o altera la rosca de un implante.
Otro trabajo sobre tornillos pediculares reprocesados encontró corrosión, grasa, jabón y otros contaminantes en implantes que habían pasado por ciclos de reprocesamiento. Los autores advirtieron de que estos residuos podían contribuir a infecciones quirúrgicas o respuestas inflamatorias.
El relato oficial habla de “pacientes operados hasta ahora”, pero no presenta un solo caso clínico documentado
¿Qué validación independiente existe sobre el roscado, pulido, limpieza, pasivación, esterilización, resistencia mecánica y biocompatibilidad de estos tornillos adaptados?
Las fuentes oficiales cubanas mencionan a Tecal, en Camagüey, como empresa vinculada a la producción de prótesis e implantes, y destacan que fabrica prótesis parciales de cadera como parte de una política de sustitución de importaciones. También se ha informado que en el proyecto de prótesis parcial participaron el Ministerio de Salud Pública, la Unión de Industria Militar, universidades y el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos, y que el regulador autorizó el uso excepcional de esa prótesis desde noviembre de 2022. Pero una autorización excepcional para una prótesis no equivale automáticamente a una certificación independiente para convertir tornillos de esponjosa en tornillos corticales.
El relato oficial habla de “pacientes operados hasta ahora”, pero no presenta un solo caso clínico documentado que permita evaluar resultados, seguimiento o seguridad del procedimiento. La pregunta final no es si los cirujanos intentan salvar vidas a partir de estas soluciones. Obviamente sí. La pregunta es por qué un país convierte una carencia elemental en una epopeya propagandística. Roscar tornillos en instalaciones militares para reanudar cirugías evidencia que no estamos ante soberanía tecnológica, sino ante colapso de abastecimiento, opacidad regulatoria y transferencia del riesgo al cuerpo del paciente.
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