Tras días de angustia, regresó equipo infantil varado en Colombia

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▲ El equipo mexicano infantil de futbol de sala Leyendas Obeliz, originario de Tijuana, se encontraba en Armenia de Quindío, en el oeste de Colombia, tras ganar un torneo amateur, cuando el sismo de magnitud 7.4 azotó el lunes al país sudamericano.Foto Obeliz FC

Erendira Palma Hernández

 

Periódico La Jornada
Viernes 14 de agosto de 2026, p. a11

El equipo mexicano infantil de futbol de sala Leyendas Obeliz, originario de Tijuana, se encontraba en Armenia de Quindío, en el oeste de Colombia, tras ganar un torneo internacional amateur, cuando el sismo de magnitud 7.4 azotó el lunes al país sudamericano. El terremoto provocó que el plantel se quedará varado en la localidad y tuviera que pedir apoyo en redes sociales para regresar lo antes posible a México y tuviera respuesta positiva de autoridades estatales de Baja California, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y una fundación para ayudarlos económicamente y en los trámites. Hoy, tras el duro periplo, están en casa.

“Fue muy traumático para los niños. Nunca habíamos vivido un sismo de esa magnitud, algunos de ellos lograron salir rápido del hotel y otros tuvieron que aguantar el miedo. Donde estábamos fue de las zonas más afectadas de Colombia. Había cierres para llegar a Bogotá, teníamos incertidumbre para regresar a México”, dijo Juan Pérez León, entrenador del equipo, en plática con La Jornada, y quien aseguró que todos estaban ilesos, aunque con temor.

El grupo de 35 personas –de los cuales once eran jugadores de 11 y 12 años de edad, tres elementos del cuerpo técnico y el resto padres de familia– viajó a Colombia con la intención de coronarse en el torneo International Kids Cup como parte de una experiencia de formación deportiva. Consiguieron el cetro, pero el retorno a México sería más complejo de lo esperado.

Armenia de Quindío se encuentra a 82 kilómetros –cuatro horas de viaje– de San José del Palmar, donde fue el epicentro del sismo. Pérez aún recuerda ver el fuerte movimiento de los edificios mientras enfrentaba dentro del hotel el temblor. Al salir, el panorama fue igual de impactante. “Se veía el concreto desprendido del lugar donde nos quedábamos. El hotel de enfrente tenía más daños, incluso se observaban escombros con los ventanales rotos, otras construcciones tenían techos caídos. Y eso sólo era alrededor”, relató.

Muchas complicaciones

El primer pensamiento fue regresar de inmediato a México, tanto por seguridad como por la incertidumbre de no tener los fondos suficientes para enfrentar una situación de crisis por varios días, pero había complicaciones. Desde que viajaron a Colombia, la agencia que contrataron incurrió en un incumplimiento, por lo que la Federación de Futbol de Sala de Tijuana se encontraba gestionando desde territorio tricolor los boletos para que regresaran a casa y no había nada seguro.

Con el sismo aumentó el desasosiego. Buscaron un medio alterno para trasladarse a Bogotá; así, viajaron en la madrugada del martes a la capital colombiana sorteando los daños estructurales. Para ese momento, ya habían lanzado en redes sociales un mensaje de ayuda.

Fue entonces cuando el gobierno de Baja California les envió 20 mil pesos para alimentos y hospedaje durante su estancia en Bogotá, donde debieron buscar un lugar para descansar con seguridad. La SRE también les dio 900 dólares para pagar los boletos de avión, pero 12 personas de la comitiva tuvieron problemas al momento de abordar por la de logística de las aerolíneas.

Algunos padres de familia debieron recurrir a sus ahorros para solventar parte de los vuelos, “pero aun así no alcanzaba”. Una fundación de Ensenada completó la cantidad que faltaba para cubrir todos los gastos y que pudieran regresar a Tijuana.

El retorno fue prácticamente una diáspora. Un grupo de 18 personas llegó a Cancún, otro de nueve arribó a la Ciudad de México y uno más de ocho integrantes aterrizó en Monterrey. Desde esos puntos, todos viajaron hacia Tijuana.

“Nos quedamos con una sensación muy grande de temor, pero también le tenemos mucho amor al futbol y más que nada nos sentiremos siempre orgullosos de representar a México cuando salimos del país o a Tijuana en competencias nacionales. Aunque tuvimos esta amarga experiencia, vamos a seguir gestionando más viajes, porque amamos el deporte y queremos que los niños crezcan futbolísticamente”, sostuvo el timonel de Leyendas Obeliz tras superar la angustia de no saber si regresaría a casa.

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