Montar un NAS es una solución ideal para quienes necesitan gran capacidad de almacenamiento, con acceso rápido a múltiples discos con importantes volúmenes de información. Sin embargo, existe un error del que no se suele hablar al momento de armar una solución de este tipo, y que deberías eludir.
Un NAS no está exento de fallos técnicos y por ello existen recomendaciones típicas que no se deben ignorar. Por ejemplo, evitar el uso de discos de grabación magnética superpuesta (SMR) o de sistemas de archivos que no tengan suma de verificación o checksum. Pero un punto crucial que muchas veces se ignora tiene que ver con cómo se obtienen los discos que se utilizan en el NAS.
Dicho en términos sencillos: no deberías comprar todos los discos para tu NAS al mismo tiempo y en el mismo lugar. Puede que suene a medida precautoria exagerada, pero la realidad es que existe el riesgo de sufrir fallos correlativos que pueden convertirse rápidamente en un quebradero de cabeza.
Es cierto que es muy fácil decir que no se deben comprar todos los discos de un NAS en simultáneo y a través de un único proveedor. En la práctica la historia puede ser bastante más complicada. Después de todo, es lógico tratar de aprovechar promociones especiales o descuentos al comprar más de una unidad de una tienda de hardware. Máxime cuando los precios del almacenamiento se han disparado y cualquier oportunidad de reducir costes es bienvenida. Dicho esto, entonces, ¿cuál es el potencial problema de comprar las unidades de almacenamiento al mismo tiempo y en un mismo lugar?
Un error común al comprar discos para un NAS que puede volverse un dolor de cabeza
Cuando las tiendas compran productos para su inventario, en este caso unidades de almacenamiento, es común que estos sean de un mismo lote o partida. En el caso de los discos duros para un NAS esto es bastante fácil de corroborar a través de sus números de serie: si son consecutivos o hay poca diferencia entre sí, suele ser porque forman parte del mismo lote de producción.
A primera vista esto podría no parecer un problema. El quid de la cuestión radica en si llegase a existir un fallo dentro de un lote de producción específico. Si todos los discos de tu NAS provienen de una partida puntual en la que se ha registrado un problema técnico, es posible que las unidades que estás usando se encuentren expuestas a este. De modo que tarde o temprano pueden fallar y corromper los datos que tienes almacenados.
Desafortunadamente, la mayoría de las veces nos enteramos de un lote defectuoso de hardware cuando este comienza a fallar. Así que lo mejor es tratar de ser precavidos y no dejar libradas al azar las variantes que pueden derivar en un problema de carácter masivo.
Ojo, que esto no significa que comprar los discos de tu NAS en distintos momentos y a distintos proveedores te haga inmune a cualquier fallo técnico. Pero si logras diversificar la procedencia de las unidades para que su lote de producción no coincida, al menos reduces la probabilidad de sufrir un problema que ponga en riesgo todo tu almacenamiento en simultáneo.
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