▲ Parejas de la diversidad sexual y adultos mayores cantaron al unísono Amor eterno, No tengo dinero, entre otros temas.Foto La Jornada
Jesús Estrada
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 30 de noviembre de 2025, p. a27
Ciudad Juárez, Chih., Familias, parejas de la diversidad sexual y personas adultas mayores disfrutaron anoche la proyección gratuita en la Plaza de la Mexicanidad, en Ciudad Juárez, del concierto que Alberto Aguilera Valadez ofreció en Bellas Artes en 1990. La exhibición estuvo acompañada de escenas del documental de Netflix Juan Gabriel: debo, puedo y quiero.
Más de 10 mil personas se congregaron en la rotonda también conocida como La X, a unos metros del río Bravo y la frontera con Estados Unidos. Los asistentes entonaron al unísono sus más grandes temas, como Amor Eterno, Hasta que te conocí, Qué te falta mujer y No me vuelvo a enamorar.
La proyección, realizada con el auspicio de la Secretaría de Cultura y el gobierno municipal de Ciudad Juárez, se trasladó a la plaza de eventos masivos desde la calle Colombia, afuera de la residencia del cantautor, que ahora es el Museo Juan Gabriel, para hacer justicia a la relevancia del también llamado Divo de Juárez, en la tierra fronteriza que lo vio nacer como leyenda.
El evento empezó a las 19 horas, pero desde las 5 de la tarde cientos llegaron a La X para ocupar las primera filas. Sólo bastaron las primeras canciones para que la plaza abarrotada se convirtiera en una romería, con venta de antojitos, playeras, gorras e incluso estampas de Juan Gabriel como un santo, a 50 pesos cada una, mientras madres, hijas, abuelas y nietos se tomaban selfies. Entre la multitud también había asistentes que se previnieron con jorongos para el frío, una pareja de hombres tomados de la mano y con sombrero vaquero, un joven con una texana de lentejuelas y adolescentes con playeras del equipo de futbol Bravos Juárez. Todos cantando el éxito Yo no nací para amar.
Los aplausos desbordaron con el popurrí No tengo dinero, Me he quedado solo, No se ha dado cuenta y Buenos días señor sol, acompañado por coro de niños del albergue y escuela Semjase de Ciudad Juárez.
Entre aplausos, los asistentes satisfechos salieron con la seguridad de saber que El Divo de Juárez pertenece a esta ciudad fronteriza, donde empezó “desde mero abajo para llegar hasta mero arriba”, y a la que nunca olvidó. Constancia de ello fue que le dedicó 11 de sus canciones.
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