Seguro que has escuchado eso de que los fármacos genéricos y los de marca son exactamente lo mismo. Y posiblemente también hayas visto que, a la vista, no tienen nada que ver. El mismo medicamento puede ser una pastilla redonda blanca en genérico, pero una tableta rectangular de color rojo de marca. Incluso la sensación cuando nos los introducimos en la boca puede ser diferente. ¿En qué quedamos entonces? ¿Son iguales o diferentes?
La cuestión es que, en lo que importa, los fármacos genéricos y los de marca son exactamente iguales. Actúan sobre las mismas dianas terapéuticas, provocan los mismos efectos y nuestro cuerpo los absorbe igual. Las diferencias, generalmente, están en los excipientes.
Estos son sustancias sin acción farmacológica que se añaden al principio activo en cuestión para darle consistencia, forma o color, por ejemplo. Algunas veces también son responsables del sabor. Pero nunca de los efectos del medicamento. Con todo esto, debería quedar claro que no hay apenas diferencias entre una opción y otra. De todos modos, vamos a verlo con un poco más de detalle.
¿Por qué los medicamentos de marca son más caros?
Desarrollar un fármaco supone, inicialmente, dos tipos de gastos. Por un lado, los gastos de investigación del principio activo. Es decir, de la sustancia que genera el efecto farmacológico. Por otro lado, los gastos propios de la fabricación.
Los fármacos genéricos solo tienen el segundo tipo de gastos, ya que los de investigación los pagó la compañía que patentó ese uso del principio activo. Por lo tanto, son más baratos de producir y su precio en el mercado es menor.

¿Por qué no tienen los mismos excipientes?
A veces, los excipientes también los patenta la compañía farmacéutica que produjo inicialmente el fármaco. Por eso, puede que los fabricantes de los fármacos genéricos no tengan los permisos para usarlos. Deben recurrir a otras sustancias que, igualmente, no tendrán acción farmacológica.
El resultado es que vemos pastillas de distintos colores y formas. Incluso la experiencia en la administración puede variar un poquito. Por ejemplo, puede que el sabor de un recubrimiento sea más desagradable que el de otro o incluso que sea más pegajoso en el paladar. Pero no debe deshacerse antes de tiempo ni absorberse de un modo distinto, ya que eso afectaría al mecanismo de acción del medicamento.
Cabe destacar que no todos los medicamentos tienen una opción genérica; pero que, si la tienen, la vía de administración debe ser la misma. Es decir, si un medicamento solo se administra en pastilla, el genérico no puede ser inyectable. Así con todos.
En definitiva, los fármacos genéricos y los de marca son prácticamente iguales en todo. Hay diferencias sutiles, pero no tienen la menor importancia. Y, por mucho que a veces nos resistamos a ellos, tenemos que reconocer que son necesarios. Para empezar, son buenos para nuestro bolsillo; pero, además, contribuyen a evitar el desabastecimiento de medicamentos. Son todo ventajas.
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