/ Reinaldo Escobar
La Habana/Para quienes en 1959 vivimos el momento en que todo empezó a cambiar en Cuba solo había dos opciones: subirse al “tren de la Revolución” o ser atropellados por él. Unos se sumaron con entusiasmo, muchos por inercia, otros por miedo u oportunismo.
La primera prueba para ser aceptados por los vencedores fue mostrar odio hacia los vencidos. Por eso tantos se exhibían inclementes exigiendo a gritos el paredón, luego vino la intolerancia hacia los que no gritaron. ¿Cómo sintió todo aquello un niño de 12 años? Aquí se los cuento.
/ Reinaldo Escobar
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y se encuentra en el sitio https://www.14ymedio.com/blogs/desde-aqui/senti-16-enero-2026_132_1122758.html