Se teme una Copa desangelada, sombría, militarizada, con protestas

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▲ Pese a la tensión que se vive en Estados Unidos, el especialista descarta un boicot al Mundial, debido a que la afición futbolera es “más apolítica”.Foto Sofi Stadium

Erendira Palma Hernández

 

Periódico La Jornada
Jueves 22 de enero de 2026, p. a10

Las políticas de Donald Trump que han desatado protestas por el endurecimiento de las medidas migratorias en Estados Unidos, así como el enfrentamiento diplomático con varias naciones puede derivar en “un Mundial atípico, incluso el más sombrío en la historia”, lo cual sólo podría cambiar con una mayor presión social, no sólo de los gobiernos de otros países, sino de la propia afición, señaló el experto en relaciones internacionales Tomás Milton Muñoz Bravo.

“Por desgracia podría haber un ambiente desangelado, sobre todo por el alto grado de militarización que se está viviendo en Estados Unidos, pareciera que el torneo se realizará en un país donde hay una especie de dictadura por las acciones simple y llanamente violatorias de los derechos humanos y civiles”, apuntó Muñoz Bravo, profesor adscrito al Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El ambiente político ha tensado la Copa del Mundo en más de una ocasión, como en las ediciones de Alemania 1974, pues un año antes fue el golpe de Estado en Chile –donde incluso la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no disputó el duelo de repechaje por un boleto al torneo en el estadio Nacional de Santiago– y la de Argentina 1978. Las dictaduras de Augusto Pinochet en Chile y de Rafael Videla en Argentina enturbiaron el torneo más importante de futbol.

Ahora, esa atmósfera de miedo e incertidumbre también rodea al Mundial 2026 por las acciones y amenazas de Donald Trump.

Las redadas antimigrantes, el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, el respaldo a Israel en el genocidio contra el pueblo palestino, así como el interés del republicano de anexar Groenlandia a Estados Unidos han provocado desde conflictos políticos internacionales hasta el enojo de sus propios ciudadanos. En algunas ciudades han salido a protestar por el asesinato de la estadunidense Renee Nicole Good a manos de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

Los aficionados mexicanos que radican en Estados Unidos han desistido de adquirir entradas para los partidos del Mundial debido al riesgo a ser detenidos por los agentes de migración. Además, el Departamento de Estado impuso restricciones para visas de migrantes a 75 países, entre ellos Brasil, Colombia, Uruguay y Marruecos, cuyas selecciones participarán en el certamen.

“Todo acto deportivo tiene despliegues de fuerzas tanto policiales como militares, pero en esta ocasión particularmente va a ser más fuerte. El ICE va a seguir en las calles. No ha dicho el gobierno estadunidense que durante el Mundial vayan a disminuir los operativos y esto sí genera un riesgo para cualquier visitante con todo y visa de turista.

“En Estados Unidos se seguirá una lógica de seguridad, discriminación, de elementos incluso ligados al fascismo, no auguro en ese país el Mundial más amistoso para los turistas”, destacó Muñoz Bravo.

La FIFA también ha contribuido a generar un clima hostil debido a los altos costos de las entradas, que han alcanzado cinco veces el precio de los boletos de Qatar 2022 y han sido complicadas de adquirir en el sistema de sorteo aleatorio internacional, lo cual ha desalentado incluso a los seguidores europeos para pagar un viaje transoceánico y apoyar a su selección en el torneo.

Si bien todas estas circunstancias han provocado que en redes sociales se lanzara un llamado para boicotear a la Copa del Mundo, en la cual se le pide a los aficionados cancelar los boletos adquiridos en reventa, así como las reservaciones de hoteles y viajes en avión, Muñoz Bravo consideró poco probable que se vea afectada la organización del certamen. De hecho, Francia descartó ayer la opción de un boicot tras la tensión política por el interés de Trump en Groenlandia.

“La afición del futbol es la más apolítica de todos los deportes, cierra los ojos ante estas situaciones, no es como en los Juegos Olímpicos donde hay otras dinámicas”, indicó.

“Veo poco viable un boicot, pues sigue habiendo una gran demanda por adquirir los boletos. Parece que nada ha hecho mella a la FIFA, pues recibió 500 millones de solicitudes (para compra de tickets). Se necesitaría que bajara esa demanda y no ha sido el caso pese a las políticas de Trump.

“Es factible que los grupos de la sociedad civil aprovechen el Mundial para criticar las políticas de Trump, que haya algunas protestas; también que algunas selecciones o jugadores realicen algún acto simbólico discreto”, concluyó.

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