▲ El escritor Josep Maria Miró (izquierda) y el coreógrafo y Roberto G. Alonso durante la entrevista.Foto Eder Torres
Eder Torres
Periódico La Jornada
Jueves 22 de enero de 2026, p. 9
El escritor Josep Maria Miró y el coreógrafo Roberto G. Alonso, ambos catalanes, se aliaron en 2023 con la intención de crear Yo, travesti, una obra que busca reivindicar a las disidencias sexuales; sin embargo, durante la investigación previa a la escritura, descubrieron que el tema se encuentra fuera de todo registro académico y gubernamental.
En entrevista con La Jornada, los artistas explicaron que hallaron una amplia tradición, “al menos en Barcelona, en Madrid, en Europa”, muy invisibilizada. “Es verdad que, a nivel legal, hemos avanzado, pero no ha habido un interés por documentar el hecho travesti o trans, mucho menos en el ámbito escénico”, puntualizó Roberto G. Alonso.
Al respecto, Miró detalló que, a pesar de que las transformistas e imitadoras de estrellas sí han tenido visibilidad, son consideradas como parte de la “baja cultura”, por lo que sus presentaciones se trasladan a espacios alternativos, lejos del ámbito oficial. “Lo institucional se ha encargado de otros espacios, pero no de éste”, dijeron.
Para ambos, estas prácticas y expresiones, pertenecientes a la contracultura, desaparecen por no contar con el apoyo de instituciones oficiales. Al final, lo que se encuentra en “los márgenes no tiene hemeroteca”, por lo que, a falta de registros, termina en el olvido.
Nuevas oportunidades
A lo largo de su carrera, han trabajado para desarrollar conceptos artísticos que ocupen espacios importantes y, así, atraer a un público heterogéneo, sin etiquetas o determinadas particularidades. “Porque cualquier temática, sea de cualquier minoría o especificidad, nos afecta a todos como comunidad. Desde el discurso y la lucha trans, travesti o feminista”, explicó Miró.
Aunado a ello, tanto el dramaturgo como el coreógrafo aclararon que su arte no busca conflictos. No crean historias con la intención de incomodar, sino de transmitir algo que consideran que podría llevar a su audiencia a dialogar consigo misma e identificarse como parte de una comunidad. “Pero es evidente: estás hablando de minorías, de invisibilidad, de género o de identidades. Son temas que les molestan a determinados sectores”, señaló Alonso.
No obstante, precisó que los creadores “tenemos un lugar privilegiado para poder plantear temas que interpelan a la sociedad, temas que son candentes”. Al respecto, Miró agregó “que el artista tiene una opinión; puedes coincidir o no estar de acuerdo, pero me parece que, si algo define nuestro trabajo, es una mirada política desde lo artístico”.
“Cuando sale esta gente que dice: ‘No, no, yo no puedo. Yo no quiero opinar de Palestina porque yo soy un artista’. Pienso que no hay nada más político que lo artístico”, añadió.
Ejemplo de ello es la última producción de Roberto G. Alonso, una danza que habla acerca del bullying. “Es algo que yo he sufrido, que se sigue viendo. Entonces, para mí es necesario retomarlo”, relató.
El panorama español
Crear arte y plantear realidades en donde todos convivan en armonía, en las que se reconozcan las diferencias y se acepten, y donde exista una equidad para la población en general, es un desafío en un contexto en el que las juventudes se ven atraídas por las ideas fascistas y conservadoras del dictador Francisco Franco, algo cada vez más frecuente en España.
“Para mí es muy preocupante, sobre todo porque se dejan alinear por discursos que, al final, acaban siendo otra vez discursos del miedo. Es decir, todos estos jóvenes realzan la figura de un dictador que no han vivido. La realzan porque alguien les está haciendo creer que su statu quo se va a ver alterado por el diferente, por el extranjero, por lo minoritario”, aclaró el coreógrafo.
Detalló que esos discursos permean también en la comunidad LGBT+, donde algunos integrantes –quienes se sienten cómodos y aceptados– temen perder sus derechos y privilegios por la existencia de “lo queer, lo diferente y la pluma”.
Miró explicó que lo distinto siempre ocasiona miedo, por lo que el sistema sólo “acepta” todo aquello que encaje en determinada norma. “El día que veamos una obra de teatro en la que Roberto G. Alonso haga un personaje femenino con toda naturalidad, sin tener que justificar que es un hombre que se reivindica como actriz, seguramente habremos avanzado un poquito más. Ojalá pase”.
Con la visión de difundir el arte más allá de las fronteras, Josep Maria Miró y Roberto G. Alonso impartieron el taller de creación e interpretación Dramaturgias travestis, en las instalaciones del Centro Cultural de España en México, ubicado en el Centro Histórico de la capital. Durante dos sesiones, los productores compartieron sus experiencias en el ámbito y llevaron a sus alumnos a explorar sus cuerpos e identidades.
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