A la hora de solucionar un problema medioambiental, debemos tener mucho cuidado, ya que, si no se hace correctamente, se puede generar otro distinto en el proceso. Por ejemplo, es lo que ocurre con las placas de energía solar. Si bien el sol es una fuente de energía maravillosa para sustituir los combustibles fósiles, las placas que se emplean para captar dicha energía pueden convertirse en residuos muy difíciles de reciclar o descomponer.
En un principio esto no parecía un problema. Las placas solares hoy en día tienen una durabilidad de entre 25 y 30 años, por lo que las que se instalaron con el primer auge de esta fuente de energía están empezando a convertirse en residuos ahora. Según ha explicado en un artículo para The Conversation la investigadora de la Universidad de Lancaster Rabia Charef, los países pioneros en energía sostenible, como Japón, Alemania y Australia, están empezando a ver el problema, pero para 2050 estaría mucho más extendido, con 250 millones de toneladas de residuos en todo el mundo.
Se pueden intentar reciclar, pero el proceso es complicado y, además, se pierden muchos materiales valiosos. Por eso, la única solución aparente es empezar a cambiar la conformación de las placas de energía solar de modo que, cuando llegue el fin de su vida útil, se puedan reparar o reutilizar. En realidad, ocurre como con otros tantos residuos. Aunque llevamos toda la vida concienciándonos sobre la importancia del reciclaje, siempre será mejor reducir y reutilizar que pasar directamente a reciclar.
¿Por qué es tan difícil reciclar las placas de energía solar?
Hay dos motivos principales por los que es difícil reciclar las placas solares. En primer lugar, para que puedan resistir a las inclemencias meteorológicas y al hecho necesario de estar expuestas directamente al sol, se construyen como estructuras muy resistentes. Tradicionalmente se basan en capas de vidrio, celdas solares y plástico que se apilan y se unen con adhesivos muy fuertes. Al final, no tenemos varias capas, sino una sola estructura.

Esto nos lleva al segundo problema. Se pueden intentar reciclar, desde luego, pero para eso es necesario triturar toda la estructura e intentar separar los materiales. Así se aíslan muy eficientemente el vidrio y el aluminio. Sin embargo, los materiales más caros, como la plata o el silicio, se pierden en el proceso. Generalmente, al triturar se convierten en un polvo muy fino que se mezcla con otros materiales y no se puede separar.
¿Cómo deberían ser las placas solares del futuro?
La solución a este problema no es abandonar la energía solar. No podemos seguir intercambiando un problema medioambiental por otro. La clave está en construir las placas solares pensando en el futuro. Puesto que ya se ha visto que no son reciclables o, al menos, no de una forma eficiente, se debe abogar por la reparación y reutilización. Para ello, la mejor opción es fabricar estas estructuras con piezas modulares, en vez de adhesivos, de manera que las capas se puedan separar e intercambiar en caso de que sea necesario. En algunos casos no quedaría más remedio que usar adhesivos, pero se podrían usar algunos que se descompongan solo a temperaturas muy altas, de tal manera que se puedan calentar artificialmente cuando se desee reparar las placas solares.


También se recomienda el uso de pasaportes digitales. A partir de 2027, estos se irán implantando poco a poco en productos como estos en los que sea necesario un seguimiento exhaustivo. Estos pasaportes incluirían información esencial sobre los materiales, la cantidad de reparaciones, la fecha de fabricación o la presencia de sustancias peligrosas. Así, en caso de que sea necesario reparar, se puede disponer de toda esa información rápidamente, sin tener que estudiar placa por placa.
Además, estos pasaportes podrían usarse como una especie de gemelo digital en el que se podrían probar virtualmente distintas estrategias de reparación o reutilización antes de hacerlo directamente in situ. Se minimizarían tanto los errores, como la liberación de sustancias peligrosas o residuos contaminantes.
Ese debe ser el futuro de la energía solar. Placas solares sostenibles en las que prime la reutilización. Los materiales caros siguen en circulación y no se genera más basura. Es todo un win win.
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