▲ El joven delantero tiene una beca de 100 por ciento por el deporte en la Universidad La Salle.Foto Alberto Aceves
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Martes 3 de febrero de 2026, p. a10
Cuando el negocio del futbol desplaza silenciosamente a las miles de personas que dan identidad a los partidos, los torneos comunitarios son un espacio en el que el deporte vuelve a ser un juego, no sólo un producto, y donde una victoria puede permitir el acceso a quienes no siempre lo tienen. Yassel Sebastián Peña tiene 16 años. Aunque intentó conseguir entradas para la Copa Mundial, y más tarde para el partido amistoso México-Portugal –el 28 de marzo en la reapertura del estadio Banorte–, los precios dinámicos impuestos por FIFA, las filas virtuales y la voracidad de plataformas de reventa que agotaron las localidades en cuestión de horas han transformado el sistema de ingreso a los estadios en un privilegio exclusivo de ciertos sectores sociales.
El pasado fin de semana, el estudiante de bachillerato en la Universidad La Salle ganó el torneo infantil comunitario Ollamaliztli con el equipo de Álvaro Obregón. Visores de la Federación Mexicana de Futbol destacaron su participación. Como parte de los premios que el Gobierno de la Ciudad de México entregó a los ganadores en diferentes categorías, Peña recibió la invitación a hacer una prueba con las fuerzas básicas de Cruz Azul, su tercera cita con el profesionalismo. “Cuando estuve en el América, luego en Mazatlán FC y Bravos de Juárez, los entrenadores decían que era muy chaparrito, por eso muchas veces no me escogieron. Me pidieron algunos datos, pero al final nunca tuve la posibilidad de quedarme”, dice a La Jornada con el balón Trionda bajo el brazo.
La victoria del equipo mostró también un deporte que se resiste a perder el propósito social que le dio origen. Autoridades locales y representantes de FIFA entregaron entradas dobles a los campeones del certamen para asistir al partido México-Portugal, agotadas desde diciembre, cuando la boletera Fanki presentó fallas durante las fases de venta al público. Además, los jugadores más destacados, entre ellos el joven delantero de Álvaro Obregón, serán abanderados el 11 de junio en la inauguración de la Copa y participarán la semana previa como embajadores, cuando el trofeo visite la capital del país. Así, el futbol que premia el esfuerzo colectivo superó al modelo que privilegia el negocio y aleja al aficionado común.
“Estar ahí es hacer historia. Tiene un significado muy grande, porque va a quedar en el recuerdo de cualquier aficionado que asista al Azteca”, admite el también fanático del argentino Lionel Messi, capitán de la Albiceleste y campeón en Estados Unidos con el Inter Miami. “Mucha gente no pudo conseguir boletos para el Mundial. También lo intenté, pasé horas frente al monitor, pero vi que estaban muy caros. Le decía a mi papá que tenía la ilusión de estar ahí, a sólo unos metros de los jugadores, ya sea como recogebalones o siendo parte de algún equipo de fuerzas básicas. Ahora, hacerlo en ese estadio será más especial, nunca he pisado la cancha y tampoco imaginé estar tan cerca de las mejores selecciones”.
Aunque la FIFA comenzó en noviembre la venta de entradas a precios más accesibles para el Mundial (mil 92 pesos), en la reventa se han incrementado hasta 60 veces, pues van de 66 mil pesos (partido de fase de grupos) hasta 26 millones 118 mil pesos (por la final), según el sitio StubHub. Diversos colectivos y organizaciones civiles en Estados Unidos advierten que un solo lugar de estacionamiento para la última cita del torneo costará entre 250 y 300 dólares (4 mil 344 pesos y 5 mil 213 pesos), lo que pone en entredicho la promesa de organizar “el espectáculo más inclusivo del planeta”, como supone el máximo dirigente del futbol, Gianni Infantino.
“Para cualquiera de los que participamos en este torneo, es muy importante tener algún deporte en nuestra vida, integrarnos a los equipos y hacer comunidad desde los lugares donde vivimos”, señala el monarca infantil de Álvaro Obregón. “Muchos quisieron asistir al México-Portugal para ver a Cristiano (Ronaldo), pero los boletos se agotaron. Es un premio muy grande. Nunca he tenido la suerte de que me escojan en alguna visoría, me dijeron que me van a llamar de Cruz Azul para tomar algunos datos y luego asistir a la prueba. Mis papás no quieren que deje la escuela. Actualmente, estoy en el representativo de La Salle y tengo una beca de 100 por ciento por el deporte, pero voy a dedicarle un año al futbol a ver si puedo entrar”.
Desde finales del año pasado, las localidades para la reapertura del estadio Azteca –ahora renombrado Banorte– se agotaron en menos de cuatro horas. Miles de usuarios, incluidos Yassel y otros de sus compañeros, reportaron problemas en el proceso de compra a través de la plataforma Fanki. Según cifras oficiales, más de un millón de personas intentaron asegurar su lugar para presenciar la visita de Cristiano Ronaldo y la selección portuguesa ante México, una demanda sin precedentes para un encuentro amistoso. Después de mil 952 partidos por alrededor de 200 canchas distribuidas en la capital, los 80 ganadores del torneo Ollamaliztli (40 mujeres y 40 hombres) estarán ahí como invitados. Otra prueba de que la esencia del futbol late todavía dentro de las comunidades.
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