Poco conocida por el público general, Jessie Buckley está a las puertas de escribir su nombre en la historia cinematográfica. Aunque se puede argumentar que ya lo ha hecho: Mejor Actriz Principal de Drama en los Globos de Oro, galardón a Mejor Actriz Protagonista en los premios de la Crítica y una nominación —su segunda— al Óscar por su papel en ‘Hamnet’.
Aunque la irlandesa ha comenzado a recibir atención gracias a su interpretación de Agnes Hathaway en el filme de Chloé Zhao, su trabajo creativo, basado en la intuición, la sensibilidad y la corporeidad, ha encadenado reconocimientos durante la última década.
Pero Jessie Buckley (Killarney, Irlanda, 36 años) anhela algo más allá de la fama: ella va en pos de la conexión humana. “Estoy entendiendo más lo que significa ser una artista […] No soy una marca, no me importa cuánta gente me siga. Ese no es mi trabajo. Mi trabajo es volverme más humana”, declaraba en una entrevista en ‘Fotogramas’ el pasado 22 de enero.

Una infancia marcada por la música y la literatura.
El viaje de Buckley, desde su infancia en Irlanda hasta su discreta y ardua carrera en la industria cinematográfica, podría ser una película en sí misma. La intérprete creció siendo la mayor de cinco hermanos y en una casa dominada por la música y las historias.
Su padre, poeta y psicoterapeuta musical, regentaba un bar de un hotel victoriano, y su madre se formó como cantante de ópera en Londres antes de regresar a Killarney para trabajar como profesora de canto. Y ella, que estudió piano y arpa, reconoció en el podcast ‘One NightStand’ que la figura de Shakespeare en su infancia y adolescencia resultó fundamental en su desarrollo como actriz: “No leí todas sus obras, pero él es la razón por la que reconozco el poder de las palabras por sí solas”.
La reaparición de Shakespeare.
Shakespeare reapareció en la carrera de Buckley de la mano de Zhao y ‘Hamnet’ cuando ella ya había consolidado una trayectoria como actriz. En televisión, encarnó a Marya Bolkonskaya en ‘Guerra y Paz’ (2016) —donde conoció al que sería su pareja durante dos años, James Norton— y a Lyudmilla Ignatenko en ‘Chernóbil’ (2019); posteriormente, debutó en el cine en 2017 con ‘Beast’ y también actuó en ‘Wild Rose’ (2018).

Estas interpretaciones permitieron que directores más relevantes comenzaran a fijarse en ella: Charlie Kaufman la escogió para ‘Estoy pensando en dejarlo’ (2020) y Maggie Gyllenhaal para ‘La hija oscura’ (2021). Su papel de Leda en esta última le valió su primera nominación al Óscar como Mejor Actriz de Reparto.
Con estos personajes, Buckley comenzó a entrenar la intensidad emocional que, años más tarde, le exigiría el personaje de Agnes en ‘Hamnet’, un filme creado a partir de la novela homónima de Maggie O’Farrell donde comparte escena y protagonismo con Paul Mescal, quien interpreta a su esposo, William Shakespeare.
El reconocimiento, los premios y las nominaciones por su última película han alzado a Buckley a otro nivel de reconocimiento en Hollywood. Pero su llegada a este punto no ha sido fácil.
Unos años duros.
Después de terminar el instituto, sin tener claro qué rumbo tomar, Buckley audicionó para la londinense Guildhall School of Music and Drama. La rechazaron, pero dos semanas después fue seleccionada para el ‘reality show’ de la BBC ‘I’d Do Anything’. Quedó segunda. “En retrospectiva, es una locura. Pensé: ‘Ya puedo cantar. Puedo formar parte de esta industria de la que tanto ansiaba formar parte’. Lo recuerdo y pienso: ‘Dios mío, qué valiente eres’. No sé si tendría esa valentía ahora”, reflexionaba en una entrevista con ‘British Vogue’ del pasado 6 de enero.
El ‘reality’ no la catapultó a la fama y pasó muchos años sobreviviendo en Londres a base de actuaciones en pequeños teatros y de conciertos en salas de jazz, mientras estudiaba en la Real Academia de Arte Dramático (RADA).
Pero, cuando se encontró que su medio de supervivencia era incompatible con la política del centro, su salud mental comenzó a deteriorarse y consideró abandonar sus estudios hasta que su tutor, John Beschizza, le hizo ver la situación desde otra perspectiva: “Me dijo, ‘¿Qué demonios está pasando? ¿Por qué estás con ataques de pánico?’ Yo le contesté: ‘Creo que necesito marcharme porque es perjudicial, no puedo respirar’. Y él replicó: ‘Si te vas, ellos ganan”, relataba en ‘Vogue’. “A veces, solo necesitas que una persona te diga: ‘Te veo”. Se graduó en 2012.
La importancia de Agnes Hathaway.
Buckley se adentra en sus personajes a ciegas, como si ambas fuesen dos extrañas que acaban de conocerse: “Cuando leo un guion lo que de verdad me interesa es saber y entender más a ese personaje. Al principio son extraños, perfectos y desconocidos, y me encanta realizar ese proceso de acercamiento y adentrarme en ellos”, explicaba en ‘Fotogramas’. “He interpretado a mujeres maravillosas a lo largo de mi carrera, pero solo puedo hacerlo una vez que llego a conocerlas”.
Pero, de todas las mujeres a las que ha dado vida, Buckley reconoce que Agnes ha supuesto un antes y un después: “Lo que me reveló fue una ternura que no sabía que necesitaba aprender y vivir. Y me ha marcado un punto de referencia, a partir de ahora solo quiero hacer películas tan valientes y humanas como esta”, contaba este 12 de enero en ‘ELLE’ sobre un personaje que moldearon y recrearon desde cero Zhao, O’Farrell y ella misma.
Buckley se acercó a Agnes considerando su rol como mujer en aquella época —finales del siglo XVI— y su relación matrimonial con Shakespeare: “Había incluso algo aterrador en esa corporeidad tan presente y viva. En esa época esa conciencia de su cuerpo hizo que se le viera casi como una bruja o algo a lo que temer. Ese es el tipo de mujer capaz de contener y vivir al lado del gran Shakespeare. No hay manera de que Shakespeare pudiera haber escrito a los personajes de Lady Macbeth o a Julieta sin entender el poder de una gran mujer. Así es cómo llegué a entenderla”, narraba en ‘Fotogramas.
Un vistazo a su vida personal.
En septiembre de 2024 terminó el rodaje de ‘Hamnet’ y unos días después Buckley se quedó embarazada de su primera hija. La actriz, tal y como confesaba a ‘Vogue’, atribuye a su interpretación de Agnes el haberla inducido a ser madre porque, encarnar a alguien que había perdido a un hijo, despertó en ella una “profunda necesidad de encontrar al suyo”.
En el plano personal, conoció a Freddie, su marido, gracias al productor musical Marc Robinson, quien les organizó una cita a ciegas. Su historia de amor se ha desarrollado lejos de los focos y se ha consolidado de forma privada. La pareja se dio el “sí, quiero” en 2023 en una ceremonia íntima celebrada en su casa de Norfolk.
A escasas semanas de los Óscar y con una década de carrera a sus espaldas, Buckley es incapaz de identificar qué decisión le ha llevado a su situación actual: “No puedo elegir solo un momento, porque uno no podría haber llegado sin el otro. Cada punto fue necesario para estar donde estoy hoy”, reconocía en ‘Fotogramas’. Como tampoco tiene claro cuál es su siguiente paso: “No sé cuál es la siguiente historia que necesito contar porque lo que ha sucedido es trascendental”, confesaba a ‘British Vogue’.
ANDREA INSA MARCO.
EFE REPORTAJES
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