▲ El ex jugador del América dejó al equipo tras denunciar que sus hijos sufrieron actos racistas, por lo que decidió regresar al futbol francés.Foto @st_maximin
Alejandro Mendoza
Periódico La Jornada
Viernes 6 de febrero de 2026, p. a11
La repentina salida de Allan Saint-Maximin del América por un episodio de racismo contra su familia –según denunció el jugador–, trae a la discusión un problema que suele negarse y, por tanto, condenarse a la invisibilidad en un país que rechaza que exista esta forma de exclusión.
“Cuando el racismo se niega, se pone en duda o se empieza a silenciar, pasa algo bastante grave, volvemos a agredir a quienes lo denuncian. Reforzamos la narrativa más cómoda e imperante, esa que nos dice que el racismo en Méxi-co no existe. Y es que no es un hecho aislado en el futbol, es todo un sistema que se fortalece negándose a sí mismo”, señala Jordan Villa, activista en temas de inclusión, respecto al caso del futbolista, quien insistió en que dejaba el equipo por razones no deportivas.
Y es que Saint-Maximin denunció que sus hijos menores de edad fueron víctimas de un acto de racismo en México. Un tema que, de acuerdo con Villa, se tiende a minimizar y mantener invisibilizado por las prácticas y el discurso social en el país.
“Mi trabajo a menudo me ha impedido estar donde quería, y me ha hecho darme cuenta de que la vida es frágil y que cada momento importa”, escribió el futbolista, quien rompió el vínculo con las Águilas a pesar de tener un contrato vigente hasta 2027. Sin dar mayores detalles dejó claro que, aunque está “acostumbrado” a recibir ataques por su carrera y exposición pública, jamás tolerará agresiones contra su familia.
Tras su salida, los insultos en redes sociales se intensificaron. Las críticas dejaron de centrarse únicamente en su desempeño deportivo y derivaron en comentarios de odio.
“Hemos recibido un mar de casos de discriminación hacia infantes y jóvenes que rayan por un lado en insultos racistas entre las mismas comunidades que son parte de algún espacio racializado y, por otro, hasta amenazas de muerte”, asegura José Ángel Bazán, coordinador de incidencia de RacismoMX.
Bazán afirma que las redes sociales juegan un papel fundamental en esta problemática, ya que “continúan, facilitan y amplifican los insultos que después se traducen en acciones concretas”, como ocurrió con Saint-Maximin.
Por ahora, el América se limitó a agradecer al jugador por haber portado sus colores. Saint-Maximin, en tanto, firmó contrato con el Lens, club que se pronunció en contra de los comentarios racistas e incluso bloqueó la interacción en las publicaciones donde aparece el francés ante la reacción de algunos usuarios.
“En respuesta, el club se ha visto obligado a cerrar las secciones de comentarios en ciertas publicaciones y continuará tomando todas las medidas necesarias para hacer de sus platafor-mas espacios seguros y respetuosos para la expresión. Como un club comprometido y con conciencia cívica, Lens reafirma su apego a los valores de respeto y tolerancia, y se solidariza con Allan y sus seres queridos, ofreciéndoles su total apoyo”, declaró el club francés en un comunicado.
De acuerdo con la coordinadora del seminario universitario sobre racismo y xenofobia de la UNAM, Olivia Gall, una parte importante de la población considera que el racismo no existe en México, mientras el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia sostiene que este fenómeno restringe la posibilidad de ejercer derechos y acceder a oportunidades.
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