Cuba anuncia el paquete de medidas para administrar la escasez

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La Habana/Madrid/El Gobierno cubano presentó este viernes en el programa Mesa Redonda un conjunto de medidas destinadas a enfrentar la grave escasez de combustible que atraviesa el país. Aunque el tono oficial evitó en todo momento la palabra “colapso”, el alcance de las disposiciones anunciadas confirma un escenario de parálisis parcial de la economía y de deterioro acelerado de la vida cotidiana de millones de cubanos.

Desde el inicio del programa, el discurso se movió entre el triunfalismo habitual y una retórica defensiva que insistió en presentar la crisis como una “oportunidad”. “Esto ha tenido un efecto contrario al que esperaban nuestros adversarios”, afirmó el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, quien aseguró que el país no solo resiste, sino que “se desarrolla”. 

Sin embargo, tras esa narrativa optimista se enumeraron medidas que reducen actividades productivas, restringen la movilidad, alteran el calendario escolar y afectan de manera directa los ingresos y condiciones laborales de amplios sectores de la población.

“No venimos a explicar decisiones para justificar nada, venimos a informar”, dijo Pérez-Oliva. Ante la pregunta del presentador Randy Alonso sobre la urgencia del anuncio, el viceprimer ministro sostuvo que no se trata de una reacción de última hora: “Es un trabajo que venimos haciendo. Hemos ido evaluando la situación. Y pensamos que es un momento oportuno”.


“No venimos a explicar decisiones para justificar nada, venimos a informar”

Entre los objetivos priorizados, el Gobierno incluyó de forma explícita asegurar las actividades de defensa y orden interior, una mención que remite a la experiencia reciente de Venezuela y que subraya el temor oficial a escenarios de acciones externas o inestabilidad social.

El paquete de medidas concede un papel central a la energía renovable. Las autoridades anunciaron la continuidad del programa de inversión en parques solares y la instalación de paneles fotovoltaicos en 10.000 viviendas. Además, con 5.000 sistemas aislados se pretende electrificar zonas donde nunca había llegado la electricidad. También se prometió avanzar en la producción de crudo nacional y ampliar incentivos para sectores que utilicen fuentes renovables, eliminando la restricción que obligaba a vender los excedentes únicamente a la Unión Eléctrica. A partir de ahora, el excedente de energía se podrá comercializar “con terceros”.

En paralelo, se anunciaron medidas de ahorro que confirman la gravedad de la crisis. Las actividades administrativas se limitarán de lunes a jueves para reducir el consumo energético durante el fin de semana. Se compactarán instalaciones turísticas, se reajustará la programación cultural y se descentralizará la importación de combustible, abriendo la puerta a que empresas privadas con capacidad financiera gestionen sus propios suministros.

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, explicó que, con el objetivo declarado de “proteger a los trabajadores”, se aplicarán interrupciones laborales en los centros donde no sea posible el teletrabajo ni la reubicación. El salario íntegro solo estará garantizado durante el primer mes, una limitación que deja a miles de empleados estatales en una situación de incertidumbre a partir de ese plazo.


El salario íntegro solo estará garantizado durante el primer mes, una limitación que deja a miles de empleados estatales en una situación de incertidumbre

Por su parte, el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, confirmó que se mantendrán los vuelos nacionales e internacionales y que los aeropuertos seguirán operativos. No obstante, el transporte interprovincial se reducirá considerablemente. Los trenes nacionales de pasajeros pasarán de salir cada cuatro días a hacerlo cada ocho; el ferry entre Batabanó y Nueva Gerona –en la Isla de la Juventud– tendrá solo dos frecuencias semanales; y se suspenderán las listas de espera “hasta nuevo aviso”. El transporte local quedará sujeto a reajustes territoriales según la disponibilidad de combustible.

En educación, la ministra Naima Ariatne Trujillo Barreto apeló a la experiencia de la pandemia de covid-19 para justificar un rediseño del calendario escolar. La enseñanza secundaria, preuniversitaria y técnica-profesional no funcionará a tiempo completo y se “modelarán variantes” según las condiciones de cada centro. Se priorizará la presencialidad en la primaria y la protección de la primera infancia, mientras que en los niveles superiores se buscará el vínculo estudio-trabajo en entornos cercanos a las viviendas de los estudiantes y una desconcentración gradual de claustros y alumnado.

Según explicó Pérez-Oliva, el Gobierno racionará la venta ante el desabastecimiento provocado por el cierre del flujo de petróleo venezolano el pasado 3 de enero y por la orden firmada el 29 de enero por el presidente estadounidense Donald Trump, que amenaza con aranceles a quienes suministren crudo a la Isla. Cuba depende de importaciones para cubrir dos tercios de sus necesidades energéticas.

Sin nuevos envíos, el país podría enfrentar en marzo una crisis aún más grave, según expertos como Jorge Piñón. Mientras tanto, el Gobierno insiste en evitar el término “opción cero”, aunque muchas de las medidas anunciadas evocan aquel plan de supervivencia de los años 90. Más allá del lenguaje y los eufemismos, la realidad que se impone es la de un país obligado a administrar la escasez extrema mientras el discurso oficial se esfuerza por negar el colapso.

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