Patriotas contra Halcones, entre la gloria perdida y la sed de revancha

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▲ Drake Maye (izquierda), mariscal de Nueva Inglaterra, busca convertirse en el más joven en los controles en alzar el trofeo Vince Lombardi. En tanto, su contraparte, Sam Darnold, quiere salir como el mejor jugador del Supertazón.Foto Ap

Alberto Aceves

 

Periódico La Jornada
Domingo 8 de febrero de 2026, p. 9

Mientras los Patriotas de Nueva Inglaterra acumulaban victorias hacia el cierre de la temporada regular, el entrenador Mike Vrabel evitó mencionar la idea de alcan-zar el Supertazón. Creía que esa cábala, la de mantener siempre el mismo rechazo a la palabra campeonato, le daba un poder superior. “Tenemos que seguir, porque los partidos cada vez son más grandes”, repitió sistemáticamente, después de los resultados consecutivos de las pasadas dos temporadas en las que el equipo tuvo un récord perdedor. Sus jugadores resurgie-ron desde esa base, se olvidaron de las preguntas frecuentes acerca de la partida de Tom Brady y Bill Belichick –ganadores de seis ediciones, entre 2002 y 2019– y llegaron a la final con los Halcones Marinos de Seattle con un sistema que funciona sin las leyendas originales.

Vrabel profundizó en la importancia del trabajo en equipo, la identidad, la convivencia, una conexión genuina entre todas las partes. Durante el primer año al frente de Nueva Inglaterra, promovió que sus jugadores compartieran en el vestuario su historia, sus héroes, una decepción y un sueño. “Fue espectacular”, confesó el corredor Rhamondre Stevenson. “Mike es auténtico, con él nada es falso, nada es mentira; por eso lo seguimos a donde nos lleve”. El método no es muy distinto al de Belichick, con quien ganó tres veces el Supertazón (2001, 2003 y 2004) y cambió los horizontes de una franquicia que el año pasado terminó última en su división. Pocos imaginaron que los Patriotas pudieran renacer de forma tan rápida. “Tienen un gran líder, es el principal artífice de esta reconstrucción”, destacó Brady sobre el ex jugador defensivo.

La serie final contra Seattle pone al alcance de Vrabel y el mariscal de campo Drake Maye, de 23 años, dos lugares de privilegio en la historia de la NFL: el del quinto campeón como jugador y entrenador del mismo equipo (Mike Ditka, Tony Dungy, Tom Flores y Doug Pederson, los anteriores), así como el del más joven en alzar el trofeo Vince Lombardi desde los controles. Maye se quedó a sólo un voto de ser elegido el jugador más valioso de la campaña, pero puede consagrarse como legítimo heredero del imperio de Nueva Inglaterra que perteneció a Brady y Belichick. “Si no eres humilde, este juego hará que lo seas”, recordó el considerado mejor jugador en la historia de la liga. “Maye tiene esa humildad. Todo lo que sale de su boca siempre es sobre el equipo”.

Raíces latinas

En el equipo al mando de Vrabel y Maye destacan dos figuras con raíces latinas, el defensivo Christian González, de padre colombiano, y el pateador Andy Borregales, primer venezolano en un Supertazón. Jaylinn Hawkins (Patriotas) y Elijah Arroyo (Halcones Marinos), de ascendencias panameña y mexicana, son otros representantes de una inédita delegación latina. Según estimaciones de la American Gaming Association, las apuestas legales alrededor de la final crecerán este año más de 20 por ciento respec-to al anterior, con un mayor número de jugadores que pronostican el triunfo de Seattle (60 por ciento), lo que consumaría la revancha de su derrota en la edición 2015. Con ese escenario en mente, el mariscal de campo de los Halcones Marinos, Sam Darnold, aparece con más opciones de ser elegido MVP del partido.

Seattle busca su segundo trofeo, esta vez con el entrenador Mike Macdonald, de 38 años, quien llegó a su primera definición en apenas su segundo año. Su línea ofensiva, quinta en la liga en puntos por partido, es una unidad multidimensional liderada por Darnold y el receptor Jaxon Smith-Njigba, jugadores que no temen lanzar a largas distancias ni cometer errores bajo riesgo. Durante la temporada regular, el mariscal de campo lideró a todos en su posición en pérdidas del balón, pero mostró su mejor nivel en los playoffs, incluso con una lesión en el abdomen. El juego terrestre también está en auge, especialmente por la velocidad del corredor Kenneth Walker III, quien podría jugar su último encuentro con la franquicia al finalizar su contrato.

Como inevitable telón de fondo en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, estará la agresiva campaña antimigratoria desplegada por Donald Trump a lo largo de Estados Unidos. De acuerdo con la cadena NBC, los espacios publicitarios se agotaron desde septiembre, por lo que el negocio de la televisión no sufrirá afectaciones. El pre-cio de los espacios en la transmisión del partido este año fue de 8 millones de dólares, aunque un puñado de marcas pagó hasta 10 millones, según medios locales.

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