Madrid/La indolencia del régimen cubano a la hora de abrir la economía ha molestado tanto en Pekín como para que el Gobierno chino se vea poco animado actualmente a intervenir a su favor más de la cuenta. Así se desprende de un análisis publicado por la agencia EFE, que revisa hasta qué punto pretende Pekín implicarse en este frente.
La nota aborda los motivos por los que China, más allá de las constantes declaraciones de solidaridad y cooperación, que cada día cristalizan en la misma frase –”Pekín brindará apoyo y asistencia a Cuba dentro de sus capacidades”–, no está haciendo nada a efectos prácticos para ayudar a la Isla.
Además de intentar no “irritar más de lo necesario” a EE UU, “hay también presente otro tipo de irritación: la del Gobierno chino con sus aliados cubanos por haber retrasado hasta la saciedad la aplicación de las reformas y apertura económica anunciadas durante la presidencia de Raúl Castro hace más de una década”, sostiene el texto.
“Resulta inexplicable para Pekín, que al no ver visos de cambio de rumbo económico en Cuba se ha mostrado reticente a otorgarle préstamos elevados o realizar inversiones de gran calado”
Fuentes diplomáticas latinoamericanas contaron a EFE que la dilación “resulta inexplicable para Pekín, que al no ver visos de cambio de rumbo económico en Cuba se ha mostrado reticente a otorgarle préstamos elevados o realizar inversiones de gran calado como las que sí ha llevado a cabo en otros países latinoamericanos”.
La inversión china en Cuba es baja en comparación con otros países de Latinoamérica, destaca la información, a pesar de que hay mayor proximidad política entre ambos países. Tampoco hay, pese a las oportunidades que ofrece un lugar con todo por hacer, ninguna gran infraestructura programada y vinculada con las Nuevas Rutas de la Seda, la mayor iniciativa global del gigante asiático.
La agencia consultó con Joe Mazur, analista de la consultora Trivium China, que atribuye la cautela china al delicado equilibrio diplomático que Pekín debe hacer en este momento. “China está interesada en mantener y proteger sus relaciones con diversos países latinoamericanos, pero tiene que caminar por una línea muy fina en este caso”, señaló a EFE.
La ayuda anunciada hasta ahora, opina, es “relativamente modesta” porque Pekín “es reacio a situarse en una posición en la que se le perciba como socavando directamente la presión estadounidense sobre Cuba”.
Además, subrayó que en estos momentos el Gobierno chino está centrado en mantener la estabilidad de sus vínculos con Washington ante la visita prevista del presidente estadounidense, Donald Trump, en abril, y trata de evitar tensiones adicionales. Por ello, considera que “no es muy probable que China intervenga para rescatar a Cuba en el frente energético”.
Mazur añadió que América Latina “no figura entre las principales prioridades geopolíticas” de Pekín y que los estrategas chinos son conscientes de que Washington considera la región su esfera de influencia, por lo que es previsible que China actúe con cautela en la política latinoamericana.
América Latina “no figura entre las principales prioridades geopolíticas de Pekín y los estrategas chinos son conscientes de que Washington considera la región su esfera de influencia”
El Ejecutivo chino ha instado públicamente a Washington a que “ponga fin de inmediato al bloqueo, las sanciones y cualquier forma de medida coercitiva contra Cuba”, ante la interrupción del suministro de crudo venezolano tras la captura del ex presidente del país sudamericano Nicolás Maduro.
El portavoz de la Cancillería china Lin Jian afirmó esta semana en rueda de prensa que su país “se opone resueltamente a cualquier acción o acto inhumano que prive al pueblo cubano de su derecho a la supervivencia y el desarrollo” y aseguró que Pekín “apoya firmemente a Cuba en la salvaguardia de su soberanía y seguridad nacionales”.
El portavoz añadió que China “brindará a Cuba el apoyo y la asistencia que esté a su alcance”, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, expresó en Pekín la semana pasada su oposición a la “interferencia por parte de fuerzas extranjeras” durante una reunión con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez.
La visita de Rodríguez a Pekín formó parte de una gira diplomática con la que el Gobierno cubano buscaba respaldo entre sus aliados tradicionales, entre ellos Rusia y Vietnam, ante la pérdida de su principal proveedor regional de petróleo y la presión estadounidense.
En el plano material, Pekín ha anunciado este año el envío de 90.000 toneladas de arroz –la mayor donación de este producto comunicada hasta la fecha para Cuba–, así como una línea de “asistencia financiera emergente” valorada en 80 millones de dólares aprobada por el presidente chino, Xi Jinping.
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