En estas demarcaciones casi una de cada cuatro mujeres mayores de edad son propietarias, una cifra que aunque está por encima de lo registrado a nivel nacional aún es muy baja
Maleny Navarro / El Sol de México
Factores que afectan el acceso a la vivienda
En México, 54% de las mujeres empleadas trabaja en la informalidad, una condición que limita su acceso a créditos de vivienda y seguridad social
La perspectiva feminista sobre la vivienda y los cuidados

Campeche, Sonora y Yucatán tienen los porcentajes más altos a nivel nacional de mujeres dueñas de su vivienda, con tasas de 23%, 22% y 21% respectivamente. De acuerdo con la medición Estados #ConLupaDeGénero 2025, publicada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), esta proporción está por encima de la media nacional, que es de 16%, sin embargo, aún refleja la desigualdad de la vivienda que está a nombre de mujeres.
La medición contempla la autonomía económica, eso incluye la pobreza laboral, la dependencia de ingresos, emprendedoras formales y propiedad de vivienda. El IMCO tomó datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, donde las mexicanas reportaron al Inegi la condición de su vivienda.
Detrás de ellos hay tres estados de regiones muy distintas: Baja California Sur, Guerrero y Tamaulipas. En estas entidades el porcentaje es de 19%, cada una. Los estados que concentran las principales ciudades del país no distan de este rango. De las mujeres que viven en Nuevo León y Jalisco sólo 18% es dueña o copropietaria y en la Ciudad de México esa cifra es de 17%.
Paola Vázquez, Coordinadora de Sociedad del IMCO, explica que esto se desprende de las desigualdades económicas que viven las mujeres a lo largo de su vida y sobre las condiciones para ellas en el mercado laboral. “El que sean estados de entre los mayores, estamos hablando de un 20%, tampoco es un dato que hay que celebrar. Las cifras reflejan una trayectoria en el mercado laboral fragmentada. Las trayectorias profesionales de las mujeres son no lineales debido a las responsabilidades de cuidado, que afectan su permanencia en el mercado laboral”, detalla en entrevista con El Sol de México.
Vázquez argumenta que son dos temas principales los que afectan el acceso a la vivienda: la informalidad y la brecha salarial de género. Recordó que 54% de las mujeres empleadas trabajan en la informalidad, pues es la opción que permite compaginar trabajo y cuidados, pero conlleva desafíos como no ser aptas para un crédito de vivienda, la falta de seguridad social y menores ingresos.
Considera que este problema podría tener solución si el Estado garantiza un sistema de cuidados y los cuidados se delegan a través de estrategias estatales. “Vemos que en Nuevo León avanza, vemos a Ciudad de México que avanza, pero sin duda debe de haber estos diferenciadores porque cada uno tiene realidades distintas. No nada más hablar de guarderías, también hablar de las políticas alrededor para que las mujeres puedan tener una trayectoria profesional, que no tengan esta limitante y sean menos propensas a enfrentar desigualdades o que se entrelacen con otras desigualdades como el tema de los precios de la vivienda”, agregó.
En el otro extremo, Vázquez opina que las mujeres en el sector formal enfrentan otros retos, como la brecha salarial que en México es del cerca de 14%. “Por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer recibe en promedio 86. Entonces vemos que, claro, son ingresos menores, y puede ser que también, incluso estando en la formalidad, tengan carreras interrumpidas”.
Paula Soto Villagrán, especialista en ciudad y geografías feministas, explica que los cuidados han quedado fuera de la producción social de la vivienda. Durante la presentación del libro Habitar y comprender la vivienda y el hábitat desde una perspectiva de género y cuidados, destacó que un obstáculo para ello es la noción de propiedad privada con un sesgo masculino.
En el libro expone que la centralidad de la propiedad-producción en la vivienda impide reconocer el papel de las relaciones y prácticas cotidianas realizadas por las mujeres que habitan las viviendas. “No se considera en qué grado la vivienda (ya sea como casas individuales o como el sistema de vivienda amplio) se articula con el cuidado, facilitando o dificultando la capacidad de los hogares para cuidar”.
Los estados con el porcentaje más bajo de mujeres dueñas de vivienda están al centro del país en su mayoría: Hidalgo y Morelos reportan 14%, mientras en Puebla es 13%. En el fondo de esta medición nacional, con 12% de las mujeres de dichos estados, están Chiapas, Oaxaca y el Estado de México.
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