La 98 edición de los Óscar, celebrada en el Teatro Dolby de Los Ángeles, fue la del reconocimiento de Paul Thomas Anderson con seis estatuillas para su ‘One Battle After Another’, mientras que ‘Sinners’ se llevó cuatro.
La consagración de Paul Thomas Anderson.Director de grandes títulos como ‘Magnolia’ (1999), ‘There Will Be Blood’ (2007) o ‘The Master’ (2012), la consagración le ha llegado a Paul Thomas Anderson con ‘One Battle After Another’, con la que se ha llevado seis Óscar.
Aspiraba a 13 estatuillas, por 16 de ‘Sinners’, de Ryan Coogler, que había batido el récord de nominaciones de la historia de los Óscar. Pero la Academia de Hollywood consideró que, por fin, había llegado la hora de reconocer el talento de Anderson.
Lo hizo de manera apabullante, porque se llevó los tres premios que más directamente le afectaban: mejor película, dirección y guion, por adaptar ‘Vineland’, del inclasificable Thomas Pynchon.

La victoria de ‘One Battle After Another’ es, sin duda, el mensaje más político de una edición caracterizada por el silencio de Hollywood en uno de los momentos más complejos de la historia reciente.
Porque el filme habla de revolucionarios, cercanos al terrorismo, de una sociedad dominada por la corrupción y en la que los inmigrantes viven aterrorizados en Estados Unidos por el miedo a ser capturados y deportados. Un fiel reflejo de lo que está pasando ahora.
Y esta cinta, llena de humor negro y de toques tarantinianos, venció en los Óscar, ganando además los premios de mejor actor secundario (para Sean Penn, que competía, entre otros, con su compañero de reparto, Benicio del Toro), mejor montaje y mejor casting, una categoría de nueva creación.
‘Sinners’, cuatro premios y ‘Frankenstein’, tres.La película había llegado como la segunda más nominada, tras el fenómeno de música y vampiros de ‘Sinners, que se tuvo que conformar con cuatro galardones, a mejor guion original, mejor actor (Jordan), mejor banda sonora (Ludwig Goransson) y mejor fotografía. Este último para Autumn Durald, que hizo historia al convertirse en la primera mujer que gana un Óscar en esta categoría.
Mientras que el sueño de niñez de Del Toro de llevar al cine ‘Frankenstein’ se saldó con tres estatuillas, a mejor diseño de vestuario, mejor diseño de producción y mejor maquillaje y peluquería.
La irlandesa Jessie Buckley ganó el de mejor actriz por su gran interpretación de Agnes, la mujer de William Shakespeare, en ‘Hamnet’ de Chloe Zhao, que adapta la novela superventas homónima de Maggie O’Farrell.

También se llevó un premio ‘F1’, la cinta con Brad Pitt, que arrebató el Óscar a mejor sonido a la española ‘Sirat’, y ‘Avatar: Fire and Ash’, la nueva entrega del universo creado por James Cameron, que ganó, como se esperaba, el de efectos visuales.
Amy Madigan protagonizó la sorpresa de la noche al ganar el de mejor actriz secundaria por su trabajo en ‘Weapons’ y el fenómeno de animación musical ‘K-Pop Demon Hunters’, ganó los dos a los que estaba nominada: mejor cinta animada y mejor canción, para ‘Golden’.
Noruega se lleva el Óscar internacional.Y en la disputada categoría de mejor película internacional, la vencedora fue la noruega ‘Sentimental Value’, de Joachim Trier, que había acumulado nueve nominaciones, pero que se quedó solo con un premio.
La cinta noruega sobre relaciones familiares se impuso a la española ‘Sirat’, la brasileña ‘O Agente Secreto’, la francesa ‘It Was Just an Accident’, la tunecina ‘The Voice of Hind Rajab’ y la brasileña ‘O Agente Secreto’.
Esta última, dirigida por Kleber Mendonça Filho, había hecho crecer las esperanzas de Brasil de reeditar el éxito del año pasado de ‘Ainda Estoy Aqui, de Walter Salles, que se llevó el primer Óscar internacional para el país, desatando la locura.
Pero este año no se ha podido repetir el éxito y la cinta de Mendonça ambientada en 1977 en plena dictadura militar, se fue de vacío de la gala. Aspiraba al Óscar a mejor película, mejor película internacional, mejor actor (Wagner Moura) y casting (Gabriel Domingues). Pero aunque no pudo ser, Mendonça se mostraba satisfecho: “Ha sido una experiencia fantástica, estoy listo para la siguiente”.
Una gala de moderadas reivindicaciones.Más allá de los premios, se esperaba con expectación la gala de los Óscar para ver si Hollywood rompía su criticado silencio sobre la situación actual.
En un mundo convulso, con conflictos recientes, como el de Oriente Medio, y más antiguos, como en Palestina, la gala transcurrió sin grandes referencias a la situación internacional, aunque las que hubo fueron firmes.

“No a la guerra. Palestina libre”, fueron las primeras palabras del actor español Javier Bardem en el escenario de los Óscar, al que había subido para presentar el galardón a la mejor película internacional.
El actor llevaba en su solapa la misma pegatina de ‘No a la guerra’ que usó en 2003 por la guerra de Irak, junto a una chapa con la caricatura de Handala, un símbolo de la resistencia palestina creado en 1969.
Durante su paso por la alfombra roja, Bardem dijo a EFE que hay que aprovechar los Óscar para hablar de las cosas que importan. El cine hay que celebrarlo… pero también hay que aprovechar este altavoz para las cosas que han creado tanto dolor en el mundo”.
El director estadounidense David Borenstein, que logró el galardón a mejor largometraje documental con ‘Mr Nobody Against Putin’, dijo al recoger el premio: ” En nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros hijos, ¡detengan estas guerras ahora!”.
En un tono más moderado habló el presentador de la gala, Conan O’Brien, durante el monólogo de apertura, cuando indicó que los millones de personas que estaban viendo la ceremonia “son muy conscientes de que vivimos tiempos muy caóticos y aterradores. Es en momentos como estos cuando creo que los Óscar cobran un significado especial”.
Otros premiados reivindicaron temas como el cuidado de la infancia, una responsabilidad que debe estar por encima de cualquier directriz política, en palabras del cineasta Joachim Trier, mientras Paul Thomas Anderson destacó que “estamos dejando un mundo muy alocado”, aunque esperó que “las generaciones traigan un poco de luz a este mundo”.
Barbra y Robert, tal como eran.Uno de los momentos más emocionantes de las 98 edición de los Óscar se produjo durante el ‘In Memoriam’, dedicado a recodar a los representantes del mundo de cine que fallecieron el año pasado, como Diane Keaton, Robert Duval, Val Kilmer, Catherine O’Hara o Robert Redford.
Este último contó con un recuerdo muy especial, el que le brindó su amiga Barbra Streissand, quien destacó su brillantez, su protección del medioambiente y el impulso de nuevas voces. “La última nota que le mandé terminaba con un: `Yo también te quiero”, recordó la cantante y actriz, de 83 años, con un nudo en la garganta, seguramente el mismo que sintió todo el teatro Dolby cuando entonó un fragmento de la canción ‘The Way We Were’.Tema principal de la película del mismo nombre, que Redford y Streissand rodaron juntos en 1973, mientras se veían fotos de las diferentes etapas de la vida del actor, fallecido el pasado septiembre a los 89 años.
Otro recuerdo emotivo, el del director, actor y activista estadounidense Rob Reiner, asesinado el pasado diciembre, presuntamente por su hijo. Una pérdida “inconmensurable”, en palabras del comediante Billy Crystal, quien protagonizó junto a Meg Ryan una de las películas más conocidas de Reiner “When Harry Met Sally”.
Durante las palabras de Crystal, salieron al escenario algunos de los intérpretes de las películas de Reiner, desde Ryan a Kathy Bates, Demi Moore, Mandy Patinkin, Jerry O’Connell o Cary Elwes.
Alicia García de Francisco y Carmen Rodríguez.
EFE REPORTAJES
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