Budapest/La oposición de Hungría, liderada por el conservador Péter Magyar, puso este domingo fin a 16 años de Gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán al ganar en las elecciones legislativas una “súper mayoría” que le dará más de dos tercios de los escaños en el próximo Parlamento.
Con el escrutinio casi completo, su partido, el Tisza, obtuvo 138 de los 199 escaños, o sea, más de dos tercios de la Cámara, con los que podrá hacer realidad sus promesas electorales para dar marcha atrás al “sistema mafioso” de Orbán, desde años en conflicto con la UE por no respetar los concepto del Estado de Derecho.
Mientras, el partido hasta ahora gobernante, el Fidesz, cofundado por Orbán en 1988, obtuvo este domingo solo 54 escaños, mientras que la formación de extrema derecha Nuestra Patria se llevó siete parlamentarios.
Tisza obtuvo un 53,5% de los votos emitidos, con los que consigue casi un 70% de los escaños, mientras que Fidesz se hizo con el 38% de los votos, para obtener sólo el 27% de los parlamentarios.
La jornada electoral estuvo marcada por una participación históricamente alta, con el 79,5%, el nivel más alto registrado en este país ex comunista desde la caída del Telón de Acero en 1989
La jornada electoral estuvo marcada por una participación históricamente alta, con el 79,5%, el nivel más alto registrado en este país ex comunista desde la caída del Telón de Acero en 1989.
Desde su victoria electoral del año 2010, el Fidesz había enmendado en solitario, sin consultar con la oposición, la Constitución, reformado varias veces la ley electoral, y mermado derechos civiles, de libertad de prensa y del sistema de la Justicia.
Además de enfrentarse a las instituciones durante años, Orbán se había posicionado como un arduo crítico de Ucrania y defensor de los intereses de Rusia, de la que Hungría depende energéticamente.
Al mismo tiempo, la corrupción fue creciendo bajo el Fidesz a niveles jamás vistos en Hungría, con un enriquecimiento extremo del círculo más íntimo del primer ministro, incluyendo su propia familia y amigos de la infancia.
Precisamente el complejo sistema electoral, una mezcla de voto mayoritario y proporcional, que le venía dando una ventaja casi insuperable al partido de Orbán, hizo posible la “súper mayoría” para el Tisza, ya que logró superar al Fidesz con claridad no solo en los grandes centro urbanos sino también en muchas zonas rurales del país.
El propio Orbán reconoció apenas dos horas y media tras el cierre de los colegios su derrota y felicitó a Magyar, un antiguo correligionario suyo, por la victoria en las urnas.
“Para nosotros el resultado es doloroso pero ha dejado claro que no nos ha otorgado la responsabilidad de gobernar”, dijo el mandatario ante sus seguidores.
En los últimos 16 años, Orbán, creador de la “democracia iliberal”, transformó a Hungría, que pertenece a la Unión Europea desde 2004, en un sistema “híbrido”, mientras que se convertía en todo un referente de los “soberanistas” de Europa y del mundo entero.
Orbán, creador de la “democracia iliberal”, transformó a Hungría en un sistema “híbrido”, mientras que se convertía en todo un referente de los “soberanistas” de Europa y del mundo entero.
Orbán apareció en la política a finales de los años 1980 como un joven líder liberal y fue en las siguientes casi cuatro décadas y media el político más determinante y poderoso del país centroeuropeo.
En 1988, teniendo sólo 25 años, exigió en público la retirada de las tropas soviéticas de la entonces Hungría comunista, aunque como primer ministro en los últimos 15 años era el líder comunitario mejor aliado de Moscú. Desde 2010, Orbán gobernaba el país con mayorías de dos tercios e impulsó lo que él mismo denomina una “democracia iliberal”.
Orbán fundó en 1988 el Fidesz, partido con el que entró en el Parlamento de Hungría al ganar un escaño en las primeras elecciones democráticas de 1990.
Tras una primera etapa como primer ministro entre 1998 y 2002 al frente de una coalición tripartita, regresó al poder en 2010 con una mayoría cualificada que le permitió aprobar una nueva Constitución y una batería de reformas.
Según sus críticos, estas medidas han debilitado la separación de poderes, limitado la libertad de prensa y reforzado el control del Ejecutivo sobre instituciones clave.
Desde entonces, el Fidesz ha ganado otras tres elecciones (2014, 2018 y 2022), siempre con amplias mayorías, también por haber reformado varias veces las leyes electorales en su favor.
Ese dominio parlamentario le permitió a Orbán controlar estructuras del Estado, incluido el Tribunal Constitucional, siempre con el respaldo de medios de comunicación estatales y también privados gestionados por empresarios cercanos.
Su modelo de iliberal, contrario al liberalismo político tradicional, intolerante con la inmigración y defensor de valores conservadores y cristianos, es aclamado por formaciones soberanistas en Europa y fuera de ella.
Por eso, mantiene una estrecha sintonía con Donald Trump, a quien apoyó en las elecciones de Estados Unidos en 2016 y 2020, y volvió a felicitar tras su elección en 2024 asegurando tener “grandes planes”. El presidente estadounidense pidió abiertamente el voto a su favor el pasado viernes, mientras el vicepresidente JD Vance estuvo en Budapest la semana pasada apoyando a Orbán en un mitin en el que arremetió contra la UE y Ucrania.
El presidente estadounidense pidió abiertamente el voto a su favor el pasado viernes, mientras el vicepresidente JD Vance estuvo en Budapest la semana pasada apoyando a Orbán en un mitin en el que arremetió contra la UE y Ucrania
Orbán también defiende la necesidad de un “nuevo orden mundial soberanista” y llama a un “renacimiento de la derecha en Europa”, pidiendo alianzas entre líderes de la derecha europea como la italiana Giorgia Meloni –de la que ha acabado distanciándose– y la francesa Marine Le Pen.
Crítico de Bruselas, a la que acusa de actuar como un “imperio” que abusa de su poder, denunció sus políticas en materia de inmigración y género, y abogó por reformar la UE para devolver competencias a los Estados nacionales.
Su enfrentamiento con las instituciones europeas y con lo que llama “burócratas de Bruselas” derivó en la congelación de miles de millones de euros en fondos por preocupaciones sobre corrupción y Estado de derecho en Hungría.
Desde 2015 Orbán venía vinculando la llegada de refugiados con el terrorismo, defendía el uso del Ejército para frenar la llegada de inmigrantes ilegales y promovía “consultas populares” con preguntas sesgadas que sugerían que los migrantes ponen en peligro el trabajo y la cultura húngara.
Orbán presenta su acción política como una “lucha” constante para defender la nación y la Europa cristiana frente a amenazas externas.
Desde la invasión rusa de Ucrania, en lugar de mostrar su apoyo al país vecino invadido, Orbán vetó y frenó cuando podía cualquier ayuda militar y económica para Kiev. Inicialmente, alegaba un supuesto maltrato de la minoría magiar en Ucrania, aunque en los últimos meses habló directamente de un supuesto intento de Bruselas y de Ucrania de arrastrar a Hungría a la guerra.
Entre los hombres más ricos del país figuran tras 16 años de Orbán en el poder, su yerno y sobre todo su amigo de la infancia, Lörinc Mészáros, un antiguo fontanero gasista de su pueblo natal que cuenta con una fortuna de unos 4.500 millones de euros.
La Comisión Europea mantiene congelados fondos a Hungría por preocupaciones sobre corrupción y deriva autoritaria, y el país figura entre los peor situados de la UE en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional.
Tras confirmarse su victoria en las elecciones, Magyar lanzó un mensaje europeísta.
“El lugar de nuestra patria estuvo, está y estará en la UE”, dijo ante decenas de miles de sus seguidores, concentrados a orillas del río Danubio, enfrente del Parlamento de Hungría.
“Arreglaremos todas nuestras disputas con los países vecinos”, agregó Magyar, sin nombrar explícitamente a Ucrania, con la que Orbán estuvo enfrentado en los últimos meses por la interrupción del tránsito de petróleo ruso hasta Hungría.
“Arreglaremos todas nuestras disputas con los países vecinos”, agregó Magyar, sin nombrar explícitamente a Ucrania, con la que Orbán estuvo enfrentado en los últimos meses
El líder de Tisza, de 45 años, anunció además que sus primeros viajes al exterior los llevará a Bruselas y Polonia, cuyo primer ministro, el liberal conservador Donald Tusk, era uno de los principales críticos de Orbán dentro de la UE.
Magyar proviene originalmente del entorno de Fidesz, donde ocupó varios cargos medios en la administración, al tiempo que estuvo casado durante años con la ex ministra de Justicia Judit Varga, con la que tiene tres hijos.
La dimisión de Varga en 2023 –forzada por el Fidesz– en medio de un escándalo por el encubrimiento de un acusado por pederastia, motivó a Magyar abandonar su partido y lanzarse en marzo de 2024 a la política como rival de Orbán para acabar con su hegemonía.
Apenas tres meses más tarde, Tisza, hasta entonces un partido minoritario, cuyo control fue asumido por el conservador, logró casi un 30% de los votos en las elecciones europeas.
Desde entonces, Magyar fue reforzando su posición como líder de la oposición húngara, hasta entonces muy dividida por razones ideológicas, lo que había impedido superar a Orbán en las urnas en las elecciones de 2010, 2014, 2018 y 2022.
Conservador en su visión del mundo, pero menos confrontativo que Orbán, sobre todo en cuanto a la posición de Hungría en la UE, el futuro primer ministro tendrá ahora la complicada tarea de no decepcionar sus votantes, que gran parte provienen de sectores progresistas, hartos del Fidesz en el poder durante tantos años.
Felicitaciones llegaron para Magyar desde toda Europa, con la presidenta de la Comisión Europea, Urusula Von der Leyen, que escribió en X que “Hungría voto a favor de Europa”. También el presidente francés, Emmanuel Macron, trasladó sus mejores deseos al líder del Tisza por su victoria.
“Francia saluda una victoria de la participación democrática, del apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y por Hungría en Europa”, dijo Macron en sus redes sociales.
“Francia saluda una victoria de la participación democrática, del apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y por Hungría en Europa”
Alemania también hizo sentir sus felicitaciones con las declaraciones del canciller Friedrich Merz: “Hungría ha decidido. Felicitaciones por ganar las elecciones, querido Péter Magyar. Espero con ilusión la cooperación en pos de una Europa, fuerte, segura y sobre todo unida”, escribió.
El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, celebró los resultados como evidencia de que el pueblo húngaro sea un actor activo en la UE y en la Otan. A su vez resaltó la oportunidad que ofrece los resultados de Hungría: “de volver a ser un actor constructivo en nuestra comunidad común de valores y de seguridad. Felicito a Peter Magyar. Espero que haga todo lo posible por restablecer la confianza común”, resaltó.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, celebró el triunfo y afirmó que “hoy ganan Europa y los valores europeos”. Además, le dio el reconocimiento del pueblo húngaro por hacer posible “unas elecciones históricas” e invitó a Magyar a trabajar juntos “por un futuro mejor para todos los europeos”, dijo.
Bélgica no se quedó atrás en celebrar los resultados con las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, Maxime Prévot, quien afirmó que Hungría ha optado por dejar de mirar hacia Moscú y “volver a mirar hacia Occidente, hacia la unidad europea, hacia la colaboración, hacia los valores que les llevaron a formar parte de nuestra Unión en primer lugar”.
En la misma línea se refirió la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, quien resaltó el “claro” triunfo electoral de Magyar: “Felicitaciones por la clara victoria electoral a Péter Magyar, a quien el Gobierno italiano desea buen trabajo”, escribió la mandataria.
Los jefes de Gobierno de Dinamarca, Suecia y Noruega también felicitaron al conservador Magyar por su victoria. La primera ministra danesa destacó la importancia de la coordinación europea y expresó su expectativa de cooperación futura. Asimismo, el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, subrayó que la victoria de Magyar es de gran relevancia para Europa. Y el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, calificó el triunfo como “un nuevo capítulo de la historia de Hungría”.
A su vez los primeros ministros de los tres países bálticos: Evika Silina (Letonia), Inga Ruginiene (Lituania) y Kristen Michal (Estonia), felicitaron a Magyar y destacaron que la elección refleja el respaldo a una Hungría libre dentro de una Europa unida, además expresaron la disposición a colaborar en favor de intereses y valores europeos comunes.
Finalmente, el primer ministro polaco, Donald Tusk, también le envió congratulaciones a Magyar en las elecciones legislativas con efusivas declaraciones: “Hungría, Polonia, Europa, ¡otra vez juntos!”, escribió el mandatario polaco en un breve mensaje en X.
También el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, felicitó por su “victoria aplastante” contra Orbán, quien estuvo hasta ahora bloqueando un préstamo de 90.000 millones de euros para su país, invadido por Rusia en 2022.
“Ucrania siempre ha aspirado a mantener relaciones de buena vecindad con todos en Europa y estamos dispuestos para intensificar nuestra cooperación con Hungría”, dijo Zelenski en X.
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