Documentan vida y obra de activistas y académicas de pueblos originarios

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▲ Zenaida Pérez Gutiérrez, con maestría en género y comunicación, proveniente del pueblo ayuk de Tlahuiltoltepec, Oaxaca, es una de las cuatro protagonistas de Caminares que germinan en la jícara sagrada, proyecto que recibirá un estímulo del Imcine para la creación en comunidades indígenas y afrodescendientes.Foto cortesía de la de la realizadora wixárika Norma Delia Robles Carrillo

Merry Macmasters

 

Periódico La Jornada
Martes 2 de junio de 2026, p. 8

Cuatro mujeres de pueblos originarios, universitarias, académicas y representantes de igual número de estados de la República son las protagonistas de Caminares que germinan en la jícara sagrada, el primer largometraje de la realizadora wixárika Norma Delia Robles Carrillo. El documental, que se encuentra en etapa de producción, fue uno de los 19 proyectos seleccionados de la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes, organizada por el Instituto Mexicano del Cine (Imcine).

Ellas son Sitlali Chino Carrillo, sicóloga, también wixárika, de Tuxpan de Bolaños, Jalisco; Olivia Reséndiz González, poeta otomí de Tolimán, Querétaro, maestra en estudios amerindios y educación bilíngüe; Zenaida Pérez Gutiérrez, con maestría en género y comunicación, proveniente del pueblo ayuk de Tlahuiltoltepec, Oaxaca, y la lingüista Inocencia Arellano Mijárez, desde abril directora del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali), procedente de Santiago Tenaraca, Mezquital, Durango.

Caminares… también fue seleccionado el año pasado en el tercer Laboratorio de Desarrollo de Proyectos Cinematográficos para Cineastas Indígenas y Afrodescendientes de México, organizado por el Festival Internacional de Cine de Morelia por conducto de Morelia Pro, con el apoyo del Fondo Netflix para la Equidad Creativa en México y Cultural Survival.

El documental nació desde “el reconocimiento personal y comunitario a las protagonistas. Son mujeres que conozco, al igual que su trayectoria, que he podido observar y valorar a lo largo del tiempo. El caminar es un proceso. Cada una de ellas tuvo su proceso en este caminar que se escucha metafórico para estar donde se encuentran ahora. Para mí una historia representa la fuerza, pero sobre todo la dignidad y la persistencia de muchas mujeres originarias”, comenta Robles Carrillo, la primera mujer de la etnia wixárika que se gradúa de la licenciatura en ciencias de la educación de la Universidad Autónoma de Nayarit.

Agregó: “documentar su parte etnográfica o biográfica ayuda a que más mujeres vean que hay posibilidades, que sean ejemplo de mucha resistencia y dignidad, especialmente de lo que representa ser mujer, indígena y académica. Ellas han permitido abrir espacios que históricamente habían sido invisibilizados. Las escogí a ellas porque son muy activas en sus comunidades, tanto en el nivel comunitario como en la parte académica.

“Me importaba contar su historia, documentar y visibilizar, y que estos espacios sigan. A pesar de que se habla mucho de los derechos de las mujeres, que la educación es laica y gratuita, no todas tienen la posibilidad de acceder a un espacio universitario; primero por la lejanía y luego porque las familias no tienen los medios. Cada una de estas protagonistas está vinculada directamente con su territorio, su cultura, su identidad y su resistencia cotidiana como mujeres, madres, portadoras de su cultura. Me interesaba cómo se vivía en los diferentes contextos.”

Abriendo brechas

Robles Carrillo, originaria de la comunidad de Mesa del Tirador, municipio de Bolaños, en Jalisco, radica actualmente en la ciudad de Querétaro. El documental es parte de su tesis de maestría en educación creativa. En 2017 codirigió el corto Kpaima. En su búsqueda de las “historias”, encontró que “no sólo era yo, sino que había muchas otras mujeres que hacían cosas en sus comunidades por medio de la escritura o el arte”.

Puntualiza: “Inocencia, una de mis protagonistas, estudió la licenciatura en música, luego lingüística, carrera en la que se doctoró. Ahora es directora del Inali. En esta travesía he visto cómo estas mujeres han avanzado y abierto brechas, sobre todo con esta carga que tienen. Para mí es representativo ese nombramiento porque no sólo abre una posibilidad para ella, sino para más mujeres de pueblos originarios”.

Una parte de Caminares… “cuenta las historias de resistencia y resiliencia de las mujeres desde la niñez. Cómo han atravesado estos procesos y dónde han estudiado. En este diálogo demostramos que la educación para los pueblos indígenas todavía no ha alcanzado lo que esperamos. Es una historia biográfica que nos lleva a la reflexión y busco que cualquier persona que vea esta película se identifique”.

El filme es narrado y conducido por una niña que “pregunta y dialoga con las protagonistas sobre qué decidieron estudiar. Cada una germina esta semilla que sembró en algún momento”. Robles Carrillo hace votos porque “estas resiliencias que tienen para ocupar espacios sean ejemplo de lucha en la vida comunitaria. No es fácil ser mujer en esta cuestión de estudiar una carrera universitaria”.

Para la realizadora, es necesario seguir utilizando medios audiovisuales para “representar desde la propia voz de las mujeres todas las resiliencias y todo lo que se vive. No sólo queremos mostrar la parte folclórica, sino en qué medida estas protagonistas encontraron en la educación un refugio, una manera de dialogar con su entorno. Es importante llevar el mensaje a la población. Aunque hay personas que no son indígenas y viven en las ciudades, en algún momento han atravesado algo tan difícil que las ha dejado sin poder avanzar. Este documental también es una manera de expresar los procesos, sentimientos y toda la lucha que las mujeres han traído desde hace muchos años”.

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