La violencia en estadios ingleses, una sombra que aún los persigue

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▲ Con frecuencia, los aficionados más radicales de Inglaterra proclaman su xenofobia. Para ellos, lo de menos es el futbol y la selección de su país.Foto Ap y Afp

Juan Manuel Vázquez

 

Periódico La Jornada
Viernes 3 de julio de 2026, p. 4

La cancillería británica emitió una alerta a los aficionados ingleses que deseen viajar a México para el partido de octavos de final del Mundial 2026 en el estadio Azteca. En el comunicado advierten sobre las inseguridad y recomiendan tener cuidado con los celulares y las bebidas que consuman sus ciudadanos. La advertencia contrasta con una realidad histórica: Inglaterra también ha librado durante décadas una batalla contra la violencia de sus hooligans en los estadios.

Inglaterra presume ser la cuna del futbol. También la del hooliganismo, esa palabra que sirve para designar a las tribus violentas de aficionados que han protagonizado episodios lamentables y tragedias como la de Heysel en 1985, donde murieron 39 personas.

La palabra hooligan terminó asociada a un perfil de fanático violento y antisocial. Se gestaron en la década de los años 70 y alcanzaron su momento de celebridad más triste en los 80.

Sin embargo, aunque las autoridades británicas han reforzado los mecanismos de control para estos grupos, algunos reportes recientes indican que existe un repunte de este fenómeno del que no termina de desprenderse el balompié británico.

Vuelven los síntomas de la enfermedad

En un especial de 2025 en el periódico The Economist, se recuerda que la violencia en el futbol también es conocida como “la enfermedad inglesa”. Un problema que las autoridades británicas aún no consideran completamente resuelto.

De acuerdo con ese reporte, el vandalismo en el balompié aumentó de manera significativa a partir de la temporada 2021-2022, en la que hubo más de 2 mil detenciones.

Ahí se recuerda la final de la Eurocopa de Wembley, en la que más de 2 mil personas entraron al estadio sin boleto.

Esas cifras de arrestos han aumentado en las campañas siguientes. Predominan, además de los disturbios y peleas, los delitos de odio y el lanzamiento de objetos.

“Creo que ha habido un aumento, tras la pandemia, de la conducta antisocial y de los disturbios menores en general”, afirma Geoff Pearson, profesor titular de derecho penal en la Universidad de Manchester y destacado experto en estudio del vandalismo en el futbol, entrevistado por The Guardian.

“Recuerden que entrar en un estadio de futbol en estado de embriaguez es un delito. También es un delito penal proferir cánticos obscenos. Lanzar botellas de plástico o vasos de cerveza al aire también es ilegal; estos son los disturbios menores que estamos viendo y que los aficionados consideran transgresiones más que actos delictivos deliberados”, agrega Pearson.

Existen reportes recientes de peleas entre aficionados rivales de Tottenham y del West Ham, lanzamiento de proyectiles en las gradas de los estadios Goodison Park y Stamford Bridge; invasiones a la cancha en Norwich, Leicester y Arsenal; además de disturbios en Nottingham tras disputar su clásico ante el Leicester.

Consumo de cocaína, clave en esta problemática

El aumento de la violencia en el futbol inglés también está relacionado con el aumento en el consumo de cocaína.

“Después de Estados Unidos, Gran Bretaña tiene la tasa más alta de consumo de cocaína. En 2021, un estudio realizado a mil 500 aficionados en Gran Bretaña reveló que 30 por ciento habían presenciado el consumo de cocaína en los estadios”, dice The Economist.

Pese a las severas medidas para evitar el consumo, como la expulsión hasta 10 años de los estadios y condenas penales, los arrestos han aumentado.

“En comparación con el mismo periodo de noviembre a mayo de la temporada 2022-23, los arrestos por delitos relacionados con las drogas en la temporada 2023-24 aumentaron en casi 60 por ciento”, expone el reporte.

Los hooligans alcanzaron su momento de mayor notoriedad con la tragedia de Heysel. En la final de la Copa de Europa de 1985, la hinchada del Liverpool agredió a los de la Juventus de Turín, lo cual provocó una estampida que dejó 39 muertos.

“Donde los hooligans aparecen, siembran pánico”, escribe Eduardo Galeano en El futbol a sol y sombra.

“Diversos chirimbolos patrióticos les cuelgan del pescuezo y de las orejas, usan manoplas y cachiporras y transpiran violencia a chorros, mientras aúllan Rule Britannia y otros rencores del Imperio perdido. En Inglaterra y otros países, los matones también ostentan, con frecuencia, símbolos nazis, y proclaman su odio a los negros, los árabes. Los turcos, los paquistaníes o los judíos”, agrega Galeano.

El gobierno británico recomienda prudencia para sus aficionados que viajen a México. La historia del futbol inglés recuerda que esa misma prudencia también ha sido necesaria en sus propios estadios.

 

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