Riesgo de que patógenos sobrevivan en la Luna; su transferencia involuntaria preocupa a la NASA

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Riesgo de que patógenos sobrevivan en la Luna; su transferencia involuntaria preocupa a la NASA

Reuters

 

Periódico La Jornada
Martes 25 de agosto de 2026, p. 6

Washington. La Luna es un lugar inhóspito para las personas y otros organismos vivos de la Tierra, debido a la falta de aire respirable, las temperaturas extremas y la exposición a la implacable radiación espacial, así como a las partículas energéticas. Por eso los astronautas llevan trajes espaciales y las naves espaciales están equipadas con blindaje.

Pero, ¿qué ocurre con los microbios que, inevitablemente, viajarán de polizones con los astronautas durante la exploración espacial? Una nueva investigación dirigida por científicos de la NASA, que analizó cinco tipos de hongos y bacterias, indica que algunos de éstos podrían sobrevivir durante un tiempo en determinadas condiciones en la superficie lunar, un hallazgo que suscita preocupación por la transferencia involuntaria de vida a la Luna.

Estos microbios se sometieron a pruebas en simulaciones de tres regiones cercanas al Polo Sur lunar –el cráter Nobile, la Cresta de Conexión y el cráter de Gerlache– utilizando condiciones ambientales basadas en observaciones del Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA y datos sobre la exposición a la radiación.

Las simulaciones indicaron que algunos microbios podrían sobrevivir de semanas a meses en zonas como el interior de cráteres que están siempre en la sombra y durante estaciones concretas –otoño e invierno–, según el científico planetario Prabal Saxena, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, en Maryland.

Los dos hongos estudiados resultaron ser más resistentes que las tres especies de bacterias. El Aspergillus niger, una especie fúngica común que abunda en climas más cálidos y a la que a veces se denomina “moho negro”, fue la más resistente. El Aspergillus prospera en lugares cálidos y húmedos, como los cuartos de baño y los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Los astronautas lo han encontrado en el interior de la Estación Espacial Internacional. Los experimentos han demostrado que puede incluso sobrevivir fuera de la estación mientras está en órbita.

Los investigadores también estudiaron varias especies de Fusarium, un hongo común presente en el suelo. “El Aspergillus fue el más adecuado para sobrevivir en las regiones de los polos lunares. El Fusarium mostró una resistencia similar, aunque no en la misma medida que el Aspergillus”, afirmó Saxena, autor principal del estudio publicado esta semana en la revista Science Advances.

Tres especies de bacterias

Se estudiaron tres especies de bacterias: Deinococcus radiodurans, un microbio del suelo conocido por soportar el frío y la radiación; Staphylococcus aureus, que suele encontrarse en la piel y en el interior de las fosas nasales, y Bacillus subtilis, presente en el suelo, la vegetación y el tracto gastrointestinal humano.

“Las bacterias que examinamos eran menos resistentes a la radiación ultravioleta y, en consecuencia, presentaban una menor tasa de supervivencia, con el Deinococcus a la cabeza y el Staphylococcus y el Bacillus a la cola”, explicó Saxena.

La radiación ultravioleta y el calor –las temperaturas diurnas en la Luna pueden alcanzar unos 127 grados– fueron las mayores amenazas, junto con la radiación de partículas energéticas y los efectos del vacío natural en la superficie lunar.

Los modelos revelaron mapas de “nichos de supervivencia” tan extensos como los fondos de cráteres de varios kilómetros de ancho. Según los modelos, el Aspergillus podría sobrevivir incluso en zonas expuestas a cierta luz solar y, por tanto, a la radiación ultravioleta.

“Nuestro estudio se centró sólo en la supervivencia de estas células, no en su crecimiento ni en su reproducción”, explicó Heather Graham, geoquímica orgánica del Centro de Vuelos Espaciales Goddard y coautora del estudio.

 

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