La Habana/Ni los precios topados, ni las multas, ni los inspectores que recorren los negocios privados con libreta y bolígrafo en mano han conseguido que el huevo se dé por enterado de la ofensiva oficial contra la inflación. Este martes, en un comercio de El Vedado habanero, el cartón de 30 unidades alcanzaba los 4.300 pesos. Quienes no pueden permitirse semejante desembolso deben comprarlos al menudeo, por 145 pesos cada uno.
Los huevos están entre los productos que las autoridades han intentado mantener a raya mediante precios topados, controles e inspecciones. Pero cada nuevo ataque administrativo termina chocando con la misma realidad: los costos de la importación, el transporte, los apagones, los problemas para refrigerarlos, el combustible y, sobre todo, el valor de las divisas que continúa su escalada.
La subida, además, llega en un momento en que el dólar roza los 700 pesos en el mercado informal
La subida, además, llega en un momento en que el dólar roza los 700 pesos en el mercado informal, una frontera psicológica que hace apenas unos años habría parecido disparatada. La moneda estadounidense arrastra consigo prácticamente todos los precios y en las mesas familiares su elevado valor recorta raciones, simplifica recetas y vacía los platos. El huevo, que durante décadas fue un recurso de emergencia cuando faltaba la carne y una solución rápida para acompañar el arroz, se ha convertido así en un termómetro de la crisis.
En El Vedado, ese termómetro marca ahora 4.300 pesos y no parece haber inspector capaz de bajarle la fiebre.
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