▲ En París 2024 fue severamente cuestionada por dudas sobre su género.Foto Afp
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Periódico La Jornada
Sábado 5 de septiembre de 2026, p. a11
En París 2024, tanto ella como la argelina Imane Khelif coparon titulares en una controversia que trascendió el deporte y a la que se sumaron, entre otros, el presidente estadunidense Donald Trump, el magnate Elon Musk o la escritora J.K. Rowling.
La polémica venía sembrada desde que ambas fueron excluidas del Mundial de Boxeo de Nueva Delhi en marzo de 2023.
La anterior Federación Internacional de Boxeo (IBA), ampliamente desacreditada, declaró entonces que no habían superado una prueba para establecer su género, sin precisar nunca la naturaleza de ese estudio realizado.
El Comité Olímpico Internacional (COI) las había autorizado a participar en los Juegos de París, estimando que habían sido víctimas de “una decisión repentina y arbitraria” de la IBA y las dos consiguieron medallas de oro.
Fue recibida en Taiwán como una heroína, pero Lin lo había pasado mal y pensó en dar un paso atrás.
“Había cumplido todo por lo que había trabajado. Parecía un buen momento para hacer una salida elegante”, admite la boxeadora de 30 años en una entrevista con la AFP.
Competirá en los Juegos Asiáticos
En un primer momento, ni siquiera tuvo que decidir nada y tuvo una pausa forzosa en su carrera.
Luego, el pasado marzo, World Boxing, la instancia que tomó ahora las riendas de la disciplina, la autorizó a regresar después de un nuevo test de género.
Para esta doble campeona mundial (2018 y 2022), retirarse hubiera sido como traicionar a las personas de su entorno.
“No podía dejar a los miembros de mi equipo atrás. Quería ver también hasta dónde me podían llevar mis capacidades”, señaló.
Hoy, Lin se ha propuesto pasar la página de los momentos más oscuros de París 2024 y lo que vino justo después, ya que recrearse en los aspectos negativos le lleva a “un ánimo pesimista”, señala.
“Puedo continuar boxeando”, añade. “De una cierta manera, es una respuesta a un buen número de personas”, sentencia.
Desde los últimos Juegos Olímpicos, Lin ha subido una categoría de peso y se ha fijado la misión de conseguir un segundo oro consecutivo en los Juegos Asiáticos, que comienzan el 19 de septiembre en Japón.
En su regreso a la competición en marzo, Lin consiguió el bronce en -60 kg en el Campeonato de Asia Elite de Ulan Bator y luego una plata en la Copa del Mundo de boxeo en China.
“Subir una categoría de peso significa que todo es nuevo para mí. Es un reto nuevo, una etapa importante nueva”, señala.
Lin tenía 13 años cuando se puso por primera vez unos guantes de boxeo en el gimnasio de su escuela.
Era “una alumna de pequeña estatura, sin ventaja física evidente”, cuenta su entrenador Tseng Tzu-chiang, que sigue sus pasos desde entonces. “Pero una vez que se fijaba un objetivo, se dedicaba a él en cuerpo y alma”, asegura.
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