Madrid/El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, está pensando en renunciar a su cargo en el Gobierno de Donald Trump, de cara a una posible candidatura a las elecciones presidenciales de 2028, según publica este jueves el diario británico The Independent. La información, basada en fuentes republicanas de Washington y altos funcionarios del Gobierno británico, llega apenas dos días después de que los demócratas arrebataran a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso.
Rubio, que además de dirigir la diplomacia estadounidense ejerce como asesor de Seguridad Nacional, estaría considerando apartarse de la Administración para competir por la nominación republicana frente al vicepresidente J. D. Vance. Según el periódico, hasta cinco miembros del Gabinete podrían abandonar sus cargos tras la derrota electoral, ante la perspectiva de que el nuevo Congreso, de mayoría demócrata, impulse investigaciones contra el Ejecutivo.
Una fuente cercana a Rubio considera que el político de origen cubano necesita distanciarse de la guerra contra Irán y atribuir a Trump la responsabilidad de una intervención militar que ha tenido un elevado coste electoral. Sin embargo, la Casa Blanca y el Departamento de Estado han rechazado categóricamente la información. El portavoz de este último, Dylan Johnson, la calificó de noticia falsa basada en fuentes inventadas.
“Veremos qué pasa. No sabemos quién se presentará. Hay mucha gente”
La derrota del martes ha reabierto el debate sobre la sucesión de Trump, que no podrá presentarse a un tercer mandato. El propio presidente alimentó las incógnitas este miércoles, cuando los periodistas le preguntaron si había hablado con Vance sobre las elecciones de 2028. “Veremos qué pasa. No sabemos quién se presentará. Hay mucha gente. Tal vez nadie lo haga. Tal vez él no se presente, no lo sé”, respondió.
Las palabras contrastan con las expectativas del vicepresidente, que había expresado su confianza en recibir el respaldo de Trump si decidía competir. Aunque el mandatario ha elogiado repetidamente a Vance, hasta ahora no ha designado públicamente a un sucesor.
La discusión se ha intensificado después de que Vance atribuyera directamente la derrota republicana a la situación con Irán. “La razón por la que perdimos es la guerra”, escribió el miércoles en X, donde cuestionó si había valido la pena pagar el precio de perder el Senado durante los próximos seis años.
El vicepresidente enumeró cuatro motivos del descontento entre antiguos votantes republicanos: la prolongación del conflicto, el encarecimiento de la vida, la falta de atención a las prioridades de America First y las relaciones de Estados Unidos con Israel. Su diagnóstico recibió el respaldo público de Donald Trump Jr., hijo mayor del presidente, quien compartió el mensaje de Vance en X con el comentario: “Cada palabra de esto es 100%”.
“Hice lo correcto. Lo volvería a hacer”
El presidente, por su parte, reconoció que la guerra había influido en los resultados electorales, pero defendió su decisión de intervenir militarmente. “Hice lo correcto. Lo volvería a hacer”, declaró a The Wall Street Journal. Aunque aseguró comprender las críticas de Vance, dejó clara su negativa a reconsiderar la intervención.
Las diferencias sobre Irán también alcanzan a Rubio. Según una información publicada por Axios el 2 de noviembre, mientras Vance y el enviado especial Steve Witkoff defienden una salida negociada al conflicto, el secretario de Estado –junto con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el director de la CIA, John Ratcliffe– es partidario de mantener la presión económica sobre Teherán sin reanudar los ataques militares ni alcanzar un acuerdo inmediato. No obstante, su condición de responsable de la política exterior estadounidense complicaría cualquier intento de desvincularse completamente de las decisiones de Trump.
Las especulaciones sobre una remodelación del Gabinete también alcanzan al secretario de Defensa, Pete Hegseth. Según CBS News, Trump ha consultado a varios asesores sobre su continuidad tras la derrota republicana, en medio del descontento por la guerra contra Irán. Entre los posibles sustitutos figura el gobernador de Florida, Ron DeSantis. Sin embargo, el presidente negó este jueves que esté preparando su destitución y aseguró que tiene “toda la intención de mantenerlo” al frente del Pentágono.
En septiembre, Rubio había asegurado que no tenía planes de aspirar a la presidencia y que estaba concentrado en sus responsabilidades gubernamentales. También había dado a entender que no competiría si Vance decidía presentarse. Las fuentes citadas ahora por The Independent sostienen que el escenario político ha cambiado.
La eventual renuncia de Rubio no sería únicamente una decisión política, sino una exigencia legal para competir por la candidatura republicana
La historia estadounidense ofrece precedentes de altos funcionarios que abandonaron sus cargos y posteriormente alcanzaron la Casa Blanca. William Howard Taft dejó la Secretaría de Guerra en 1908 y ganó las presidenciales de ese año, con el respaldo de Theodore Roosevelt. Herbert Hoover, secretario de Comercio durante las administraciones de Warren Harding y Calvin Coolidge, también dejó el Gobierno en 1928 y fue elegido presidente.
Más recientemente, Hillary Clinton abandonó la Secretaría de Estado de Barack Obama en 2013 y consiguió la nominación demócrata en 2016, aunque terminó perdiendo las elecciones frente al propio Trump. Los casos previos muestran que abandonar un alto cargo puede facilitar el acceso a la candidatura, pero tampoco garantiza el éxito.
De cualquier modo, la eventual renuncia de Rubio no sería únicamente una decisión política, sino una exigencia legal para competir por la candidatura republicana. La Ley Hatch prohíbe a los funcionarios del Ejecutivo federal presentarse a elecciones partidistas, una restricción que afecta al secretario de Estado, pero no al vicepresidente, expresamente excluido de esa normativa. Vance podría, por tanto, iniciar su campaña presidencial sin abandonar el cargo, mientras que Rubio tendría que dimitir antes de emprender formalmente la suya.
Para Cuba, una eventual salida de Rubio tendría especial relevancia. Un veterano operador político de Florida declaró a The Independent que el secretario podría retrasar su renuncia si considerara posible participar desde el Gobierno estadounidense en una eventual caída del régimen comunista de La Habana.
Rubio tampoco ha dado señales públicas de que vaya a dimitir. Una fuente de la propia Administración consultada por el diario británico asegura que no ha observado preparativos de salida, mientras otra considera que podría permanecer en el cargo para proyectar estabilidad tras la derrota republicana.
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y se encuentra en el sitio https://www.14ymedio.com/internacional/entorno-marco-rubio-desmiente-renuncie_1_1132866.html