La crisis impidee “salvar del colapso” del panteón leonés en La Habana

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By ndh
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Madrid/La puerta y el enrejado, con unas grandes letras doradas que lucen como nuevas, son algunos de los pocos signos visibles de las obras de restauración del Panteón de Hijos Ilustres de la Colonia Leonesa en el cementerio de Colón de La Habana. Mucho polvo en el interior, hierros oxidados y algún que otro rastro de una obra que ha quedado congelada sin aparente solución de continuidad, cuando se van a cumplir cuatro años desde que se aprobó una subvención para dignificar la última morada de los leoneses que emigraron a Cuba. 

“La intención del Instituto Leonés de Cultura (ILC) es la de culminar todo el procedimiento administrativo a la mayor brevedad posible”, cuenta a 14ymedio Emilio Gancedo, coordinador del organismo autónomo de la Diputación de León, que aprobó en julio de 2022 una subvención de 25.000 euros para las obras de rehabilitación del panteón, que estaba entonces en un penoso estado. La idea era un empeño personal del diputado de cultura Pablo López Presa, que en un viaje a la Isla quedó espantado de cómo estaba el lugar, con los huesos dispersos dentro del edificio. 

Mucho polvo, hierros oxidados y algún que otro rastro de una obra en el interior del panteón leonés.
/ 14ymedio

A su regreso a la ciudad, comenzó a trabajar para solucionar las cosas a través de un convenio con la sede de la Colonia Leonesa –ubicada en Centro Habana–, que se firmó en agosto de ese mismo año. El documento fijaba tres objetivos prioritarios – “salvar del colapso a la edificación, cuya cubierta hace aguas, recuperar aquellos elementos originales que han sido perdidos y, por último, dotar de la dignidad necesaria los restos humanos que allí se custodian”– y se enmarcaba en la Ley de la Ciudadanía Castellano y Leonesa en el Exterior, que prevé actuaciones para promover el sentimiento de pertenencia y colaborar con las instituciones que tengan ese fin. 

Para ello, se encargó una memoria a un arquitecto madrileño –Alexis Sánchez Verport– que indicaba las obras necesarias y el presupuesto: un total de 25.000 euros entre el precio y los gastos generales. Eso sí, la justificación de cada gasto de manera detallada y en los plazos determinados era imprescindible para recibir el dinero. Y es aquí donde las cosas han encallado, aunque no precisamente por donde cabría esperar. 

En conversación con este diario, Gancedo afirma rotundamente que la responsabilidad recae sobre la parte leonesa y afirma que en la Isla los trabajos fueron impecables. Nada más firmarse el convenio, la Colonia Leonesa explicó que no podía cumplir con los plazos establecidos para la ejecución de las obras, que debían concluir el 25 de diciembre, ya que no tenían dinero para adelantar. “Por lo tanto, no podían acometer los compromisos del convenio”, reza el informe de la situación elaborado por el Departamento de Patrimonio al que ha tenido acceso este diario. 

Así, tan pronto como en diciembre de 2022 tuvo que realizarse una adenda al convenio para modificar dos cláusulas del original, la más relevante la relativa a los plazos de ejecución de la obra, con finalización prevista ahora en ocho meses, es decir, agosto de 2023. 

La puerta y el enrejado, con letras doradas que lucen como nuevas, son algunos de los pocos signos visibles de las obras de restauración.
La puerta y el enrejado, con letras doradas que lucen como nuevas, son algunos de los pocos signos visibles de las obras de restauración.
/ 14ymedio

Las circunstancias exigían que la subvención se fuera entregando por plazos, de manera que el ILC abonaba los pagos al recibir la justificación de gastos, que debía hacerse adjuntando memoria económica, facturas o documentos equivalentes, y una memoria de actuación con fotografías del antes y después, así como el certificado de final de obra, antes de que acabara el año.

La primera fase de las obras la realizó la mipyme Diamante Azul, una empresa privada ubicada en La Habana y especializada en trabajos verticales y restauraciones a la que se deben obras de envergadura, como las rehabilitaciones de los hoteles Meliá Cohiba, Habana Libre, Sevilla y los museos Servando y Bellas Artes. De acuerdo con el coordinador del ILC, las fotografías con que acreditaban las labores daban cuenta de una gran profesionalidad. 

Sin embargo, las cosas en León no iban tan rápido como tenían que ir. Gancedo explica que por tratarse de dinero público, exigía un riguroso control y decisiones del Consejo Rector del ILC, pero que este no se reúne con una periodicidad frecuente y la burocracia, esta vez española, fue la que acabó llevando al incumplimiento. Así, se llegó a 2024 con el panteón a medias y el plazo del convenio excedido, lo que, en la práctica, impedía seguir con la obra.

Gancedo afirma que era desolador que las cosas se quedaran así precisamente por la dilación de quienes habían impulsado la restauración. “Me decían que ya no se podía hacer nada, pero yo creía que alguna solución habría que dar”, afirma. A mediados de 2024, la institución elaboró un informe para conocer el estado de las cosas que el ILC compartió con 14ymedio y deja clara la parálisis de la situación. A esas alturas, la institución había completado dos pagos correspondientes a 2023, uno por cada certificación. El primero es de 2.543,29 euros y el segundo de 9.977,09, con “reportajes fotográficos que recogen con detalle la realización de estos trabajos”.


La parálisis es tan patente en La Habana que la recepcionista del cementerio no tiene conocimiento de que haya habido reparación alguna

El 2 de abril de 2024, la Colonia Leonesa había entregado la tercera certificación, por valor de 4.135,24 euros y se estaba verificando para la entrega de la cantidad, pero aún faltaba buena parte de las tareas por completar. El documento pide una prórroga “de nuevo, si procediese, para ejecutar un tercio de obra restante, correspondiente a una cuarta certificación, que sería de 8.345 euros, hasta completar el importe total de 25.000”.

En sus conclusiones, el técnico que firma el informe atribuye la dilación a “la enorme complejidad para la ejecución de estas obras en Cuba, los diferentes problemas acaecidos en temas de suministros y los derivados de la contratación de las empresas, el cambio de titularidad de la presidencia en dicha asociación cubana y la adaptación de las cuestiones administrativas entre Cuba y España”. 

La Colonia Leonesa en Cuba contó, por su parte, a la emisora española Onda Cero que el osario estaba preparado, pero el segundo piso aún requería mucho trabajo. Raúl Parrado –anterior presidente de la asociación, sin que haya trascendido en manos de quién está ahora–, afirmó que todavía estimaban los gastos en 12.479 euros, más de lo previsto por la subvención. En la memoria anual del ILC correspondiente a 2024 (último año cerrado), la ayuda sigue consignada con el estado “en tramitación”.

También se debían cambiar todos los vidrios en mal estado y la vidriera de la capilla.
También se debían cambiar todos los vidrios en mal estado y la vidriera de la capilla.
/ 14ymedio

Las obras previstas por el arquitecto contemplaban –como parte de las demoliciones previas– el acopio de todos los elementos de la cubierta que pudieran reutilizarse, como parte de un techado completamente renovado. También se debían cambiar todos los vidrios en mal estado y la vidriera de la capilla, con el mismo motivo que ya existía. Entre los elementos a respetar tras rehabilitar estaban los enrejados y las carpinterías exteriores, algo que se ha cumplido, al igual que los nichos de hormigón y granito. En el exterior, se indicaba una limpieza de la piedra y otros trabajos de lucimiento. 


No hay constancia de que haya habido avances desde 2023 porque todavía está en información la tercera certificación de cara a su cobro, que no se ha abonado por temas administrativos

A día de hoy, “no hay constancia de que haya habido avances desde 2023 porque todavía está en información la tercera certificación de cara a su cobro, que no se ha abonado por temas administrativos, aunque existe un informe favorable al citado abono, del técnico de Patrimonio del Instituto Leonés de Cultura”, dijo el técnico a este diario. 

Aunque en medio de la actual crisis que vive Cuba, esta parece ser la última de las preocupaciones de los ciudadanos, en León no cejan en su empeño de devolver la dignidad a los restos de sus migrantes. “En estos momentos, desde el ILC se trabaja con el objetivo de poder pagar la tercera certificación, ya ejecutada, y de que se apruebe la concesión excepcional de una prórroga para completar los trabajos de la última certificación final con el fin de concluir la ejecución del proyecto”, afirman.

Sin embargo, la parálisis es tan patente en La Habana que la recepcionista del cementerio no tiene conocimiento de que haya habido reparación alguna. “No hay mucha gente que pregunte por ese sitio”, señala durante una vista de este diario. Un trabajador, sin embargo, sí recuerda que “hace año y pico se hizo algo, sobre todo por fuera”, pero después de dos años de abandono, la maleza ha vuelto a apoderarse de la zona y, si nada lo remedia, los avances logrados habrán servido de poco. 

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