Madrid/Carlos Argüelles ya respira tranquilo. Este cubano, propietario del restaurante Cuban Sandwich Factory, en el centro de Belfast, ha vivido días de infarto tras tomar una decisión tan difícil como necesaria: suspender los pedidos a domicilio que suponían hasta el 30% de la facturación de su empresa. Deliveroo, la plataforma británica responsable del reparto, llevaba dos meses sin apenas pagarle por las sanciones de EE UU, pero la presión de las últimas horas le ha dado una victoria.
“¡Nos pagaron! Muchísimas gracias a la gente maravillosa de Belfast por su solidaridad. Gracias a los periodistas que escucharon nuestra historia. Gracias a Deliveroo por presionar a Citibank. Es asombroso lo rápido que se pueden resolver las cosas gracias al poder de la gente, pero es increíble que una tienda de sándwiches en Belfast pueda verse afectada por las sanciones de Trump”, ha publicado este miércoles en redes sociales, apenas unas horas después de que la prensa norirlandesa publicara su historia.
Argüelles lleva viviendo 28 años en Irlanda del Norte (Reino Unido), la mitad de ellos en la capital, donde su negocio marchaba viento en popa hasta este junio. Desde ese mes, Deliveroo dejó de entregar los pagos después de que el banco incrementara las medidas contra personas y empresas ligadas a Cuba. Desde entonces, la deuda acumulada ya ascendía a más de 7.000 libras –unos 9.500 dólares– y amenazaba las finanzas de la empresa.
Argüelles lleva viviendo 28 años en Irlanda del Norte (Reino Unido), la mitad de ellos en la capital, donde su negocio marchaba viento en popa hasta este junio
“Trump está intentando dificultar las cosas a cualquiera o cualquier cosa relacionada con Cuba, incluso a una pequeña tienda de sándwiches en Belfast”, denunciaba el empresario, “triste y enojado”, tras tomar la decisión de suspender el reparto a domicilio.
“Es una situación terrible, ya que también afecta a mis pedidos. He tenido que cancelar algunos de ellos a mis proveedores. La carne, el pan,… todo se verá afectado. No es una buena situación”, contó a la prensa norirlandesa. Además, los impagos tenían consecuencias sobre el personal, cuyos salarios –y trabajo efectivo– dependen en gran medida de esos pedidos y su reparto.
“Esto no es culpa de Deliveroo, sino del banco estadounidense que hace los pagos. Parece que hay un bloqueo automático tan pronto como aparece la palabra ‘Cuba’”, había explicado en varias entrevistas.
La empresa de reparto de comida utiliza el procesador de pago Stripe, que, como otros mecanismos financieros estadounidenses, utiliza un sistema de filtrado para personas de nacionalidad cubana o empresas donde, sencillamente, aparezca la palabra Cuba, para evitar sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac). La medida es más bien preventiva y no siempre implica la denegación de la transacción, sino un escrutinio mayor que dilata la entrega. Este “sobrecumplimiento” puede ser letal para negocios como el de Argüelles.
“Durante casi dos meses no hemos recibido pagos regulares de Deliveroo UK. (…) Sin garantía de ninguna fecha de pago o de que de hecho se pague, es insostenible para nosotros continuar. Si lo hiciéramos, de hecho, podría resultar en el cierre definitivo de Cuban Sandwich Factory”, escribió la empresa en un comunicado en redes sociales este martes. En el texto, la empresa recordaba su número de teléfono, desde el que se podría seguir realizando pedidos con recogida en el local. “Apreciamos mucho todo el amor y el apoyo de la gente de Belfast”, añadía.
No era la primera vez que Argüelles se enfrentaba a una situación así, aunque la magnitud no había sido tan grande. En el primer mandato de Trump, ya hubo problemas con la empresa. En aquella ocasión, el representante de Deilveroo le pidió que demostrara tener residencia en Reino Unido, donde llegó décadas atrás para casarse con una mujer nacida en el cercano condado de Antrim.
El representante de Deilveroo le pidió que demostrara tener residencia en Reino Unido, donde llegó décadas atrás para casarse con una mujer nacida en el cercano condado de Antrim
Lo que en aquella ocasión quedó resuelto, esta vez parecía estancado. Deliveroo no respondía a la prensa norirlandesa sobre la situación, aunque Argüelles contó que su representante le había aconsejado tener paciencia y no retirarse. “Pero sentí que no tenía otra opción. Entre el 20% y el 30% proviene de ellos. Hablé con muchos dueños de restaurantes y no se han visto afectados, así que ahora es culpa mía por ser cubano. Tengo familiares afectados en Cuba por lo mismo”.
La denuncia y el apoyo de sus clientes ha funcionado y todo indica que el negocio seguirá sirviendo a domicilio como hasta ahora, aunque Argüelles ha pedido que la solidaridad recibida se extienda a sus compatriotas en la Isla. “Por favor, tengan presente al pueblo de Cuba, pues su lucha contra las acciones de Trump es mucho mayor y no se puede resolver tan fácilmente con el poder de las redes sociales”.
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