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‘Cachita’ sale a pasear por La Habana ante la atenta mirada de la policía política

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Con más necesidades pero igual entusiasmo, los habaneros se reunieron este viernes en la iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre en la esquina de Manrique y Salud, en Centro Habana. La inflación y el éxodo masivo han marcado la jornada dedicada a Cachita, la Patrona de Cuba, en unas celebraciones modestas y fuertemente vigiladas.

“Logré comprar un ramo pequeño de girasoles en 500 pesos, pero tuve suerte porque la mayoría está entre 700 y 1.500”, comentó a 14ymedio una anciana que se acercó a la misa que cada 8 de septiembre en la céntrica iglesia rinde tributo a “la madre de todos los cubanos”.

Desde la avenida Galiano, unas vallas metálicas y varios policías controlaban el paso hacia el templo habanero donde cada 8 de septiembre asisten miles de personas para rendir homenaje. Este año la fecha ha coincidido con una profunda crisis económica, que ha recortado las ofrendas que se dejan en el altar a la entrada de la iglesia.

A las afueras del templo, decenas de personas esperaban la salida de la imagen de Cachita para seguirla en procesión por las calles Zanja, Galiano, Reina y finalmente de vuelta a Manrique. Un recorrido en el que le lanzan pétalos de flores desde los balcones y la Seguridad del Estado cubana controla férreamente el paso de los creyentes.

“Logré comprar un ramo pequeño de girasoles en 500 pesos, pero tuve suerte porque la mayoría está entre 700 y 1.500”

Pasadas las cinco y media de la tarde la imagen de la Virgen asomó por la puerta de la iglesia y fue recibida con cantos, aplausos y manos alzadas que sostenían móviles intentando captar el momento. Un vehículo con altavoces esperaba a Cachita y en la multitud alternaban las personas vestidas con ropas amarillas y blancas, símbolos de la Virgen que en las religiones africanas se sincretiza con Oshún.

“Yo lo que quiero es que me traigas suerte en el viaje que tengo que emprender”, repetía una mujer joven con un girasol en la mano que recibió, de las primeras, a la imagen, nada más descender las escaleras del templo. “Ya te puse tu vela amarilla y ahora necesito que me acompañes en el camino. Virgencita, ve conmigo”, repetía.

El paso de la multitud estuvo custodiado por la evidente presencia de agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil. Esta es la segunda procesión tras las suspensiones de las actividades públicas a las que obligó la pandemia y llega en un momento de gran malestar popular debido a la inflación, la falta de efectivo y la salida en masa de la Isla.

“Tengo a mi hija cruzando en estos momentos desde Nicaragua”, comenta Nieves, una habanera de 62 años que se ha quedado a cargo de sus dos nietas. “Nuestra Virgen de la Caridad sabe de eso, ella acompaña a los balseros y a todo el que salga de aquí, así que vengo a pedirle que guíe a mi hija hasta que llegue a su meta”.

Al lado de Nieves, dos adolescentes apuntaban sus teléfonos hacia la imagen de la Virgen. La generación de Instagram y Tik Tok también marca una jornada donde muchos llevaban las manos vacías donde antes había velas, ramos de flores o imágenes. La crisis ha convertido a esta procesión en un momento para el minimalismo. Algunos ni siquiera llegaron hasta el lugar y se conformaron con las fotos.

En su casa de Lawton, Mercedes de la Caridad prefirió esperar que una pareja de amigos le mandara las imágenes del recorrido. “Con lo que me cuesta un carro de ida y vuelta le compro velas, dulces y flores a Cachita para ponerle aquí”, asegura. Junto a la imagen de la santa, un merengue dulce, cascarilla y miel cierran el sincretismo con que Mercedes vive su religiosidad.

“Los girasoles han estado muy chiquitos este año”, lamenta una vendedora de flores y otros insumos religiosos que tiene una pequeña mesa en la calle Salud. “Yo le compro a otros y lo que ha entrado a La Habana está todo así, chiquito y caro. La gente se queja pero para nosotros también los precios han subido mucho. No es un capricho, es lo que vale un girasol ahora mismo”.

“Yo lo que quiero es que me traigas suerte en el viaje que tengo que emprender”

En las esquinas, agentes vestidos de civil destacaban del entorno. Entre los temores del oficialismo en los últimos dos años está que la procesión se convierta en el escenario de algún reclamo por la liberación de los presos políticos en la Isla, que desde las protestas del 11 de julio de 2021 superan el millar.

Por lo demás, la jornada ha estado influida desde el comienzo por los reclamos. La superiora de las Hijas de la Caridad en Cuba, Nadieska Almeida, publicó un texto este jueves en Facebook en el que resumía sus deseos: “Quiero un pueblo libre. Quiero un gobierno dialogando. Quiero inclusión en esta casa Cuba. Quiero posibilidades para todos. Quiero volver a soñar”.

“¿A dónde se dirige la mirada cuando lo que nos rodea es hambre, abandono, huida permanente de un país en el que cada vez cuesta más respirar? ¿Cómo permanecer aquí por opción, cómo encontrar sentido a este sinsentido?”, cuestionó la religiosa, una de las voces católicas más críticas dentro de la Isla.

El sacerdote Alberto Reyes también describió con dureza el actual momento y extendió su pedido a la Virgen para “que nos ayude a quitarnos de encima tanta mentira oficial omnipresente, escrita, radiada, televisada… tanta falsedad institucionalizada, tanta farsa que solamente sirve para alimentar la parálisis social”.

El dominico Léster Rafael Zayas, por su parte, preguntó a sus feligreses si los cubanos habían hecho “algo mal” para merecer que, en la Isla, “algo se haya roto definitivamente”. Lamentó las miles de “voces menos” en Cuba, tras irse en los “aviones que salen para Nicaragua… en viaje solo de ida: lo dicen las mochilas de los que viajan”. “¿Qué hemos hecho mal para que los jóvenes no se sientan orgullosos de ser cubanos?”, cuestionó. Su respuesta: “Aprobar silenciosamente con nuestra gabeza gacha lo que no está bien. Lo que hemos hecho mal es dejar que el miedo nos venza y que la mentira se apodere de todos los ámbitos de nuestra vida”.  

Además, aludió a los “jóvenes cubanos que prefieren irse a combatir a Ucrania para conseguir la nacionalidad rusa”. “¿Qué tenemos que ver nosotros con los rusos?”, agregó, criticando que a quienes se dejaron llevar por las “consignas”. 

En la misa de este viernes en la Iglesia de la Caridad, estaba Juan de la Caridad García Rodríguez, cardenal y actual Arzobispo de la Arquidiócesis de San Cristóbal de la Habana. Con su estilo parco, y poco carismático, el sacerdote se limitó a pedir la bendición de la virgen para todos y, acto seguido, comenzó la procesión.

El resto del camino se mezclaron la emoción, los ruegos y las atentas miradas de la policía. Para quienes no pudieron estar en la procesión habanera quedó la posibilidad de seguir la misa del Santuario Nacional de La Virgen de La Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba, a partir de las 8:45 de la noche de este viernes. En la misma parrilla televisiva donde por décadas se estigmatizó la religión, este viernes se podrá ver a Cachita.

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