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El estante de lo insólito

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José María Gavaldón Chávez y su esposa, Enriqueta Leyva Aguilera, avecindados en Ciudad Jiménez, Chihuahua, vieron nacer el 7 de junio de 1909 a Roberto, el tercero de sus cuatro hijos. Era un pequeño robusto que se volvería un hombre muy alto y de una presencia notable. La Revolución hizo que la familia se estableciera en Torreón, Coahuila, donde los hijos tendrían su primera educación, pero una nueva mudanza los llevó a la capital del país, donde tendrían estudios intermedios y superiores. Con sólo 17 años, Roberto se fue a Los Ángeles, Estados Unidos. La idea era completar estudios de odontología, pero casualmente, y sólo como un ingreso adicional, comenzó a “extraear” en algunas producciones de Hollywood, donde coincidiría con futuros colegas que querían hacerla en el cine, como Emilio Indio Fernández. El joven regresó a México con la pretensión de establecerse profesionalmente sin asomo hacia el espectáculo, pero su destino ya tenía silla con su nombre titulado para siempre: Roberto Gavaldón.

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