Luis Pescetti hizo cantar, bailar y reír a más de 3 mil personas en Los Pinos

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▲ “Mi hijo tenía todos los casetes de Luis Pescetti cuando era niño y ahora él trajo a mis nietos”, comentó Estela Velazco, una de las asistentes al concierto en el marco del Día de los Niños.Foto Luis Castillo

Eirinet Gómez

 

Periódico La Jornada
Lunes 27 de abril de 2026, p. 6

Desde el centro del escenario, Luis Pescetti guiaba ayer al público con aplausos durante El vampiro negro cuando comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia de la tarde. Lejos de dispersar a los asistentes, pareció avivar el ánimo: el público cantó más fuerte y siguió bailando.

Pescetti reunió a más de 3 mil personas en el concierto organizado por Alas y Raíces en el helipuerto del Centro Cultural Los Pinos, donde familias completas se dieron cita para cantar, bailar y reír en el marco del Día de los Niños. El espacio se transformó en una gran pista al aire libre, donde las áreas verdes se llenaron de familias sentadas en el piso, de pie o en movimiento constante.

Poco después de las 18 horas el altavoz anunció la primera llamada y el público respondió con un grito uniforme: “¡Pescetti, Pescetti!” Cuando por fin se acomodó frente al atril, el cantante argentino se entregó a sus seguidores con Morder a un compañero no está bien y Hay un gato negro en el tapial.

“¿Ustedes saben por qué rentamos este espacio tan elegante?”, preguntó. Y enseguida se respondió: “porque estamos celebrando 30 años de Alas y Raíces”. Pescetti recordó que fue con este programa que comenzó a trabajar en México y destacó su labor en favor de la niñez.

“Tener un programa público que se dedica a la infancia en todo país es como tener una botonera. Vieron los dibujos animados, donde invaden extraterrestres con naves espaciales con botoneras de mil botoncitos, bueno es así de difícil, y lo hacen desde hace muchos años y les debemos muchos.”

Datos curiosos y adivinanzas

El cantante argentino hizo bailar al público con Cinco ranas con pequitas y dedicó ¡Ay, Lilí! a la familia de Ángel Jurado, presente en el evento. Siguió Toc-toc. A Pescetti le gusta mantener el intercambio con el público y ofreció datos curiosos y lanzó adivinanzas, como “sabían que las salchichas tienen 30 por ciento de sal… el resto son chichas”.

Con Déjame acá, el músico alentó a los padres y madres a interactuar con sus hijos, haciendo una coreografía en la que se miraban a los ojos, se abrazaban y se pedían un beso.

Entre los asistentes estuvo Estela Velazco, de Ecatepec, quien acudió con su hijo y sus nietos, Daniel y Melisa, que no dejaron de brincar y bailar por el área verde. “Mi hijo tenía todos los casetes de Luis Pescetti cuando era niño y ahora él trajo a mis nietos. Siempre me gustó que lo escuchara porque es muy activo, espontáneo, y sus canciones tienen un mensaje”.

La parte más festiva llegó con Soy pelotita de ping pong, Dijiste que tu amor sería eterno y El vampiro negro, la canción más solicitada de la tarde.

Eva y su esposo asistieron con su hija Eva Quetzali, a quien mecían en sus brazos y cada tanto la dejaban brincar en el pasto. “Nos estamos divirtiendo mucho; es el segundo año que venimos. El año pasado estuve aquí y ya estaba embarazada”, contó.

Pescetti dijo al público que, aunque abunden las noticias negativas, no hay que dejar de cantar ni de bailar: “hay que hacerlo con más fuerza, con una indignación, una rabia particular”.

El concierto cerró con Dicen que los changos, coreada por los asistentes hasta la última nota, todavía bajo la lluvia, como si la tarde se resistiera a terminar.

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