La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México expresó su profunda preocupación ante un nuevo derrame de hidrocarburos detectado el 10 de septiembre por el Observatorio Permanente del Golfo de México en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicadas a 46 millas náuticas al norte de Campeche, en las inmediaciones del complejo petrolero Balam, con una extensión inicial de 12.7 kilómetros cuadrados.
Y es que aunque el derrame se mantuvo activo durante cinco días y hasta el momento no ha tocado tierra, la organización advierte que, debido a su ubicación y la presencia de eventos de Norte, los residuos podrían llegar a las costas de Tabasco y Veracruz si no se logra una contención oportuna.
A través de un comunicado, Pemex aseguró que instaló una envolvente metálica especializada, efectuó pruebas con resultados satisfactorios y descartó riesgos de arribo de hidrocarburos a las costas, sin embargo, la Red Corredor Arrecifal denunció que la empresa estatal no ha proporcionado información sobre la cantidad y el tipo exacto de hidrocarburos derramados, el impacto socioecológico real del incidente ni las medidas concretas de restauración ambiental.
Si bien la organización reconoció como un avance la operación del Observatorio Permanente para transparentar los incidentes, advirtió que este nuevo suceso confirma los riesgos constantes e inaceptables que la industria petrolera representa para los ecosistemas y las comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes de la región.
Este evento sería el segundo derrame de gran magnitud registrado en lo que va de 2026; el primero ocurrió el 14 de febrero en la zona de Abkatun-Cantarell, afectando a unos mil 100 kilómetros de costa en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.
A meses de aquel desastre, las secuelas persisten ya que entre mayo y agosto se reportaron al menos 12 playas con presencia de manchas y hojuelas de petróleo, además de que los estudios de impacto ambiental siguen siendo insuficientes, los apoyos económicos han sido calificados como injustos y escasos, y no existen planes formales de restauración de los ecosistemas.
La organización subrayó que no se trata de eventos aislados, sino de un patrón constante de contaminación crónica que afecta a las especies, las pesquerías y la salud de las comunidades costeras.
Ante este panorama, la Red Corredor Arrecifal hizo un llamado enérgico a las autoridades para dejar atrás las acciones meramente reactivas. La organización exigió a Pemex y al gobierno federal informar detalladamente sobre las causas y volúmenes del crudo, transparentar las acciones preventivas estructurales, realizar y publicar evaluaciones científicas de agua, sedimentos y fauna, y establecer mesas de trabajo directas con las comunidades afectadas.
Asimismo, reclaman un plan de restauración de los ecosistemas costeros, la evaluación y posible clausura de infraestructura con riesgos críticos de seguridad, y frenar la ampliación petrolera para abrir paso a una discusión pública sobre una transición energética justa y un manejo del Golfo de México como Santuario de Biodiversidad, bajo la premisa de que esta región es un lugar de vida y no una zona de sacrificio para la industria.
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