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77 festival de Cannes

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Messi, el perro protagonista de la cinta Anatomía de una caída, en la ceremonia de apertura y proyección de la película Le deuxième acte, en el 77 Festival de Cine de Cannes.Foto Afp

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a inauguración del festival tuvo la usual mezcla de pompa y kitsch, centrada en un merecido homenaje a Meryl Streep, que en comparación hizo ver como desproporcionado al propio que se le rindió a la actriz y realizadora Greta Gerwig, presidenta del jurado, en la misma ceremonia. Antes de otorgarle la Palma de Oro honorífica, una Juliette Binoche al borde de la histeria se deshizo en elogios para su colega, quien sólo hacía sobrios gestos de agradecimiento. Streep, con gracia y elegancia, supo agradecer el homenaje sin exagerar. Como hacen las grandes.

La película inaugural, como ya es tradición en Cannes, resultó un fiasco. Quentin Dupieux es un director cuyas anteriores comedias – Rubber, Mandíbulas, Le daim– de un humor raro y excéntrico, me hicieron reír. Le deuxième acte ( El segundo acto) comienza bien, con unos planos secuencias en que dos personas discuten y se salen de personaje, para revelar que se trata de una filmación. Sin embargo, los diálogos sobre el hastío de los actores, algunos de los cuales se burlan con acierto de la corrección política, pronto se vuelven reiterativos.

La premisa cómica no tiene evolución y se estanca en la payasada, dándole pie a buenos actores –Léa Seydoux, Vincent Lindon, Louis Garrel– para que se sobreactúen. El chiste es que se trata de la primera película creada por una inteligencia artificial. Ja, ja.

Por supuesto, para verla hubo que esperar una hora en la intemperie, dada la tradicional incapacidad de los organizadores para manejar multitudes y formar una sola fila controlada. Y todo para que Le deuxième acte se vea muy pronto en alguna plataforma digital. En efecto, la película está coproducida por Netflix, no faltaba más.

Aunque llovió el día inaugural del festival, nubarrones más negros se avistan en el horizonte. Y no estoy hablando del clima. Dadas las diversas zonas de conflicto en el mundo, es natural que haya la intención de protestar el asedio de Gaza o de Ucrania. Pero la directiva del festival ha prohibido toda manifestación al respecto. Incluso ha visto con malos ojos que cineastas árabes porten insignias en apoyo a los palestinos, o incluso a los israelitas que siguen presos como rehenes de Hamas.

Según ha declarado el delegado general Thierry Frémaux en conferencia de prensa: este año hemos decidido ser anfitriones de un festival sin polémicas, para asegurarnos que el mayor interés de todos los presentes sea el cine.

Pero otro contingente está dispuesto a armarla y es el del movimiento #Me Too en su variante francesa. Según dice el rumor, las víctimas de acoso y abuso por parte de hombres poderosos de la industria cinematográfica gala, desean poner de manifiesto quiénes han sido los culpables, sean quienes sean. Y ya se habla de una larga lista comprometedora a ser revelada durante el festival.

Por si eso fuera poco, empleados free-lance del festival han protestado un asunto de sueldos. Según representantes de ese grupo, están dispuestos a ponerse en huelga si sus demandas de una compensación no son atendidas.

X: walyder



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