Mylène Thioux recomienda cuatro estrategias para que el perfume cumpla su función de atracción:
Puntos estratégicos de aplicación. Aplicar en zonas cálidas como nuca, detrás de las rodillas y escote, además de las muñecas, para crear una estela atractiva.
Hidratación previa de la piel. La fijación de las notas depende de la humedad de la piel. Una crema ligera o aceite neutro permite que el aroma se libere de manera gradual.
“Hora de oro” del perfume. Aplicar 20 minutos antes de un encuentro social para que las notas medias y de fondo se mezclen con la química corporal.
Actitud y presencia. Una postura abierta, sonrisa y lenguaje corporal seguro refuerzan el efecto del aroma, combinando percepción olfativa y comunicación no verbal.
Lo que dice la ciencia
La relación entre aroma y percepción social no proviene de anécdotas aisladas. Investigaciones recientes apuntan a mecanismos biológicos concretos:
Estos hallazgos sugieren que, aunque un perfume no puede garantizar atracción, sí puede crear un contexto perceptivo favorable.
¿Y las polémicas feromonas?
Gran parte de la percepción de eficacia atribuida a este tipo de perfumes podría deberse más al efecto placebo y a la mejora de la confianza personal que a una acción directa de las feromonas en el cerebro de quien nos percibe.
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